viernes, 29 de mayo de 2020

¿Dolor?

¿Dolor?
Lienzo de Juan Lucena, pintor jerezano. Homenaje
a los muertos por el coronavirus.

No, no me vale,
no me vale ese dolor.
Ese dolor calculado,
ese dolor de finos vestidos negros y corbatitas de luto.
Un dolor interesado, un dolor prostituido, un dolor televisado,
un dolor que llega tarde con caras de circunstancias y pensados escenarios.
Un dolor empaquetado, un dolor teatralizado,
un dolor que tiene fechas, inicio y caducidad.
No, no me vale ese dolor esperado tantos meses.
No me vale porque no es.
Prefiero los gimoteos y lágrimas contenidas de familiares y amigos confinados en sus casas.
Ese dolor silencioso de seres desconocidos,
ese dolor enclaustrado en pechos y corazones en los momentos cruciales.
Ese dolor solitario que nunca podremos ver.
Ese dolor infinito que no ha encontrado consuelo, ese dolor desgarrado.
No, no me gusta ese dolor adobado por cocineros de imagen y cámaras de TV.
Nada que ver, por supuesto, con el dolor que reinaba sobre la pista de hielo el pasado mes de abril.

No, no me gusta ese dolor tan oficial como frio,….

aunque algo consolará.

jueves, 14 de mayo de 2020

¡ No somos inmunes, aún !

    
Sobre la gripe española de 1918

      Ante la atenuación de las medidas de confinamiento los aires de una temida, deseada y tímida libertad comienzan a recorrer los rincones de todo el mundo. También en esta España nuestra usada como arma arrojadiza para machacar al primer adversario político que "se me oponga a algo". Sin ánimo de hacer balance, hay demasiadas cosas, hemos pasado del triste - y luego borrado – tuit de la Sra. Ponsatí “De Madrid al cielo” a que Rafael Simancas, diputado socialista, afirme que las cifras altas de contagiados y fallecidos en España se deben a que en España está la Comunidad de Madrid, tercera región del mundo en letalidad [1] por coronavirus. Por el medio quedan las declaraciones de Casado culpando a Sánchez de los muertos por el virus o Pablo Iglesias dando un soberano repaso a la Monarquía y acusando a Isabel Díaz Ayuso de «jugar» con la vida de los ciudadanos y de anteponer la propaganda a la salud. Dª Isabel se la devuelve a D. Pablo acusándolo de lo mismo. En Cataluña algunos independentistas pasan del España nos roba al España nos mata. De Abascal no hablo. En fin, todo sea por tranquilizar al país en medio de la peor crisis de la Historia de España después de la Guerra Civil. La fortaleza de España como Estado resulta difícil de comprender. De todas formas se me ocurre pensar: “Si Paris valía una misa ¿cuánto vale Madrid?.
                    Salgo a pasear todos los días a las ocho de la tarde, que es la hora que me toca, tratando de evitar los “circuitos” más frecuentados. Cuando detecto a alguien sin mascarilla me cambio de acera constatando el gesto de desaprobación que me ponen algunos. En mi interior me digo: “Si tú tienes opción a no tapar tu cara, apelo a mi derecho de cambiarme de acera” [2]. Entiendo que ante el virus el peligro de hoy es el mismo de ayer y de hace tres semanas, solamente que ahora los hospitales – entre las personas que han muerto y los que se han curado – disponen de más medios y mayor experiencia para atender a posibles pacientes. Pero el virus es el mismo o a lo peor más grave debido a mutaciones.
               Al aumentar la gente que ahora puede salir suben las ocasiones de posibles contagios. Las limitaciones que nos manda el Gobierno se van a ir aflojando si la cosa va bien y hemos de ser conscientes que un futuro rebrote depende de nosotros, el número de ingresos en UCIs y hospitales depende de nosotros, el aumento del paro depende de nosotros, que vengan los turistas depende de nosotros, que se corten los ERTEs depende de nosotros,.... El futuro de nuestros mayores, de nuestros hijos, de nuestras pensiones depende de nosotros…..y más ante el bajo porcentaje de inmunidad general que se está detectando. Apenas rozamos el 5 %, lo que quiere decir que el rebrote depende del comportamiento del 95 % de la población que aún no tuvo "contacto" con el virus. Sé que no somos el único motor de futuras desdichas, que existen otras causas, pero quiero insistir en nuestra mejor solidaridad y en el mejor de los respetos. Esa colosal masa de desconocidos que formamos todos tiene mucho poder para dar buen ejemplo y en estos momentos decisivos debe estar ahí y darlo.
               Hemos de TRABAJAR para no contagiar y también EVITAR que nadie nos contagie….. mientras más contagios será peor para todos ….atención a contagios de jóvenes y niños .... por eso es necesario tomar las precauciones que ya hemos aprendido y más ante escenarios o personas de riesgo. Yo no soy sanitario pero tengo muy claro que hemos de reinventarnos y vivir con el virus. Así que:
  • -        Me seguiré lavando las manos con agua y con jabón y no me faltará el gel desinfectante.
  • -        Ante la duda de contagiar a alguien, usaré mascarilla cuando salga a la calle.
  • -        Mantendré la distancia con mi propia familia y gente conocida.
  • -        Me moveré justificadamente, sin ser un ermitaño, según se me permita.
  • -        Ventilaré la casa.

               El tema de las fases y los distintos ritmos establece un marco legal – hecho por el Gobierno con el mejor juicio – pero nunca es una garantía para evitar contagios. Si sabemos las reglas QUE NOS IMPONE EL VIRUS no podemos pagarla con vecinos, amigos y algunos familiares. Con la conciencia de que somos muy importantes en esta situación, no podemos olvidar el enorme esfuerzo realizado por tantísima gente, de tantas profesiones, para llegar aquí. Esfuerzo que no podemos derrochar.
               Tenemos que movernos para evitar la extraordinaria ruina, económica y social, que se nos viene encima. No podemos agravarla con nuestras negligencias. No estamos inmunizados y no podemos comportarnos como si no pasara nada.
               Respecto a los políticos – temo a las aguas mansas como a los deslenguados - les deseo lo mejor y les sugiero usar la mascarilla mental – al menos – para evitar que salgan palabras venenosas que tanto daño hacen intentando ganar un puñado de votos y unos miles de euros. La política es un oficio noble….no adulteren sus fines ….. ya saben….el bien común, la libertad, solventar los problemas de la ciudadanía, vocación de servicio, …..¡¡ ustedes ya me entienden !!.




[1] Esa afirmación, sacada de la Vanguardia parece no ser cierta. La letalidad es un cociente entre la cantidad de personas que mueren en un lugar y en un período de tiempo determinados y el total de los contagiados. Con ello quiero decir que el virus ha sido mas letal en otras CC. AA. que en la de Madrid. Es lógica del virus que mueran más personas donde hay mayor concentración de población. Es cierto que en Madrid es donde más gente ha muerto en términos absolutos, pero su porcentaje de letalidad es menor.
[2] Para un usuario de una silla de ruedas la acera se convierte en un camino único ante "un sin mascarilla". No tiene alternativa.

sábado, 2 de mayo de 2020

Esto no ha terminado

        
          Hoy, dos de mayo de 2020, comienza en España el proceso de disminución gradual de las medidas de confinamiento establecidas para combatir la pandemia que venimos sufriendo desde hace unos meses. Creo que somos muchos los que tenemos algunas dudas sobre la fecha de inicio de estas medidas, su forma de elaborarse y de aplicarse, pero también es cierto que la economía apremia y el Gobierno ha tomado la decisión. Sus razones tendrá y deseo con fervor que acierte totalmente.
         Yo no sé la solución, ni siquiera albergo una propuesta, pero si me hubiera gustado mayor consenso social y desde luego político: El Gobierno Central debiera haber tomado en cuenta algunas sugerencias de las plurales Autonomías y de la oposición. Tendría que escuchar más a los agentes sociales. El consenso no debilita a nadie y todos se refuerzan en estos tiempos de tanta incertidumbre. No nos podemos permitir fracasar y el Estado solo no puede con esta tremenda carga.
          Por cierto que en lugar de confinamiento, palabra muy ligada con condena, creo que hubiera sido mejor utilizar retiro, reclusión voluntaria o sugerido aislamiento. En el confinamiento te obligan, en los segundos términos ponen a trabajar tu responsabilidad. Tengo que reconocer que el lenguaje guerrero no me ha gustado nada porque oprime más que protege, inclina a obedecer más que a colaborar. Apelar al alma ciudadana, a la cooperación frente a la imposición me gusta mucho más. Quizá el modelo chino influyó en la medida pero el camino es largo y lo dice el refrán: “Más corre el galgo que el mastín, pero corre más el mastín que el galgo si el camino es largo”. En cualquier caso, no voy de doctor a posteriori. Simplemente en la escuela es lo que yo aprendí y es lo que yo enseñé: Vencer no es convencer, aunque seguramente en este caso el Gobierno no halló mejor salida y es lo que había que hacer.
          Desde el principio he sido de la opinión que el virus nos tenía que servir para fortalecer la sociedad civil, para afinar mejor aspectos sanitarios, para vigorizar conexiones más fuertes entre Administración y sociedad (empresas, medios de comunicación, trabajadores, familias, funcionarios, etc…), para caminar juntos y encontrar soluciones con algún pegamento. Tengo varias razones para fundamentar que en esta “cincuentena” han sido mejorables actitudes y formas, a pesar de las ingentes muestras de solidaridad y entrega. Los déficits de pactos y empatías necesarias los sitúo en todo el arco del espectro político, excepto nobles excepciones de personas concretas que confirman la regla. La sociedad civil en su conjunto roza una nota muy alta y en casos conocidos matrícula de honor. En cualquier caso el ámbito político tiene y tendrá ocasión y tiempo de mostrar sus bondades y su preocupación por la ciudadanía poniéndose de acuerdo.
          Es por eso que ahora, de alguna forma entiendo que el Gobierno devuelva cierto protagonismo y reconozca la mayoría de edad a esa sociedad aislada por el virus y el estado de alarma. Creo que es un riesgo que merece la pena correr y el Gobierno hace bien en atenuar su protección y darle responsabilidades a la gente corriente. La confianza genera confianza. Tenemos que aprender a convivir con el virus haciendo una vida lo más normal posible y con responsabilidad y medidas lo vamos a lograr. La pelota está en nuestro tejado y tenemos que jugar a no contagiar ni que nos contagien.
          Personalmente me atrevo a sugerir – siempre que sea posible - pocas normas, básicas y muy claras: Hay que seguir con el más que frecuente lavado de las manos, mantener la distancia de dos metros o más, usar la mascarilla, no tocarse la cara, evitar muchedumbres, mantener la familia como “unidad en la calle”, etc. Un número elevado de reglas minuciosas está condenado al incumplimiento y hasta los que vigilan tendrán dificultades para su aplicación. Guardias y ciudadanos somos “presuntos inocentes”….. pero hemos de darnos cuenta que somos eslabones precisos en la cadena de contagios. De ahí nuestra importancia y respeto a los otros.
          Ya para terminar, considero que para que esta etapa tenga un final feliz y transcurra más rápido hemos de hacer más tests, por miles, por millones, para poder aislar a aquellos que transmiten. Tenemos que encontrar los focos, los orígenes y presionar ahí. La estrategia de esconderse del virus ha sido positiva y ha dado resultados pero necesitamos fraguar un paso más, selectivo y certero: detectarlo y aislarlo.
          Si esto no sale bien daremos marcha atrás. La culpa será nuestra. Hay que tener cuidado porque el virus sigue aquí con nosotros y desgraciadamente sigue muriendo gente. Esto no ha terminado.