domingo, 24 de septiembre de 2023

La amnistía y sus circuntancias

 

Después de observar el panorama político español durante los últimos años he llegado a la conclusión de que la ambición, sobre todo la mala, no tiene fin. Siempre se puede ser mucho más ambicioso de lo que hasta ahora uno ha sido. La ambición no se sacia nunca. Se alimenta de ambicionar más. Lo necesita. Esta codicia de poder se pone de manifiesto tanto en los gobiernos como en la oposición, aunque por presencia e importancia focalicemos nuestros comentarios en los que más mandan.

En el saldo del actual Gobierno en funciones quedan atrás un rosario de datos que señalan tendencia: Entre ellos están la reiterada ocultación del número de muertos por el Covid, el estado de alarma que debió ser de excepción, la cantidad de inapropiados comentarios sobre las mascarillas y las vacunas, que no se pactaría con Podemos, anular el delito de sedición por petición de los independentistas, persecución del coronel de los Cobos por no plegarse a sus intereses, aligerar el delito de malversación en el contexto catalán, blanquear a Bildu y a los golpistas catalanes como pago de acuerdos, tragar con Marruecos carretas y carretones, los extrañísimos movimientos en el CNI, renunciar a la responsabilidad sobre el Sahara, el tito Berni, la utilización del sistema Pegasus para espiar móviles, el exagerado número de decretos leyes para gobernar, el aumento de la deuda pública a niveles nunca vistos, el caos en la distribución de los fondos europeos, etc, etc…. En el ambiente queda la impresión de que Pedro Sánchez ha sido, y es, un aventajado alumno de Pablo Iglesias, quién parece tener el mando a distancia, propone ideas y fija caminos.

               Ante la próxima investidura de Pedro Sánchez ¿estamos ante otra etapa de ¿maldades? ¿inmoralidades? ¿obscenidades? políticas concentradas?.  Cada vez está más claro que el fin justifica los medios. En el Gobierno se han dado cuenta de que muchas maldades comprimidas en el tiempo se olvidan con facilidad. De ahí su utilización.

Todos sabemos, a día de hoy que Pedro Sánchez necesita los votos del prófugo de la justicia Puigdemont para ser investido como presidente de España. Todos sabemos el daño que los golpistas catalanes, encabezados por Puigdemont y Junqueras, han hecho a la imagen de España, a la Administración de Justicia Española, a la igualdad que la Constitución establece … todos sabemos que la Generalidad de Cataluña ha malversado dinero público a raudales para favorecer la causa de los independentistas,… Todos sabemos eso. Pues bien, como ahora los votos de Junts- Juntos- son imprescindibles para volver a nombrar a Sánchez Presidente, ni este ni ninguno de sus socios tienen escrúpulos para cortejar al flequilludo Puigdemont, incluidos por supuesto Sumar, PNV, ERC y Bildu. Es el PODER, estúpido, me dijo una pitonisa fumada de maría.

Así que a Yolanda le faltó tiempo para coger el avión e irse a Waterlóo en busca de los votos decisivos que aseguren la investidura de Sánchez. El bochorno de ver a Yolanda Díaz, Vicepresidenta en funciones del Gobierno de España, echándose unas risas y dando un paseo con “el  presunto delincuente” fue una indignidad, una ignominia, una vergonyia aliena.

Lo de colar el catalán, el vasco y el gallego en Europa no funcionó, pero se intentó. Fue algo precipitado y la mayor parte de los países se lo tomaron con calma. No era una urgencia y desde luego el Parlamento Europeo, hasta ahora, ha funcionado sin esas traducciones sin ningún problema. Digamos que la generalidad de los paísesUE no se dejaron utilizar. Ni sí, ni no y sin fecha para volver a tratar el tema. Seguramente el asunto se dejará morir por inanición. Lo del Congreso y las Lenguas de España puede parecer absurdo, pero como símbolo de integración de las diferentes culturas no lo veo mal, aunque resulta incomprensible que se hable catalán en el Congreso y no se pueda hablar español en muchos ámbitos políticos, docentes y culturales de Cataluña. Estuvo mal que Francina Armengol, sin cambiar el Reglamento, permitiera el uso de las lenguas cooficiales. Parecía que se quería hacer, y se hizo, una demostración de poder. Puñeta, cámbiese el Reglamento primero. No había necesidad de romper las formas gratuitamente, aunque para los fundamentalistas separatistas había razones de sobra y para los que están en funciones intereses muy sectarios.

Como una capa de maldad tapa la otra, a la vuelta de Yolanda de Bélgica, el tema de la amnistía copó tertulias, medios y cafeterías. Desde entonces no deja de salir: está en juego el Estado de Derecho. Los españoles, hasta ahora -más o menos- habíamos sido iguales ante la ley y la amnistía que pretende el Gobierno nos desiguala por completo, aparte de poner en entredicho a la Corona, al Tribunal Supremo, al Constitucional y a todo el conjunto del Sistema Judicial Español. La amnistía a los golpistas catalanes es tanto como decir que todo el Estado se equivocó y que los delincuentes llevaban razón desde el principio en todas sus acciones. Si sale la amnistía o como se le quiera llamar, que tiene toda la pinta de que así será, no habrá existido delito. En realidad no es amnistía lo que se pretende ya que Puigdemont no ha sido juzgado y, por tanto, no ha sido condenado y, por tanto, no se puede amnistiar. Lo que se pretende es evitar que Puigdemont sea juzgado. Veremos como funciona la ingeniería judicial para evitarlo. El bochornoso espectáculo está servido.

Pedro Sánchez ha pasado del “Total apoyo” a Rajoy, “rebelión clarísima” y “compromiso de juzgar al prófugo Puigdemont” al “una crisis política nunca tuvo que derivar en una acción judicial”. Una gran mayoría de los votantes, en España, piensan que en caso de aplicarse una amnistía a los que pretendieron quebrar la Constitución, sería una voladura del Estado de Derecho en toda regla. El democrático Estado Español de Derecho habría sido derrotado por el propio Gobierno de España chantajeado por un huido de la Justicia. Pura esquizofrenia.

En el ambiente se está cociendo que la Asamblea Legislativa está por encima de la ley y eso es una aberración. La Asamblea Legislativa legisla, hace leyes y es la Administración de Justicia la encargada de aplicarla. La Asamblea no puede constituirse en Poder Judicial. Ni es su papel ni nadie se lo ha otorgado. Esa usurpación, sería una auto-otorgación, propio de una dictadura caribeña.

               En esas estamos cuando llegan los indepes y nos dicen que España les debe medio billón de euros. Unos malversadores profesionales, elevados a servidores públicos por los votos de la ciudadanía, reclaman la ingente cantidad de medio billón de euros. El diamante es blando comparado con su cara. Se comprende que pidan esa cantidad por la tradicional llantina pesetera de los separatistas catalanes y porque Jordi Pujol ha sido buen maestro, pero todo indica que se han pasado. La gente de bien tiene que hacer frente a tanta sinvergonzonería, a tanto panfleto, a tanta independencia interesada por los euros. Esta izquierda, ERC + PSC + CUP, no puede hablarnos ni de solidaridad ni de igualdad. Tampoco Bildu ni Junts ni el PNV están en condiciones de hacerlo porque exaltan sus diferencias en detrimento de todos los demás.

               Existen sectores del PSOE que manifiestan su claro desacuerdo con la hipotética amnistía y con la dependencia del Gobierno de España de un huido de la Justicia –vivir para ver que diría mi abuela- pero esas críticas legítimas no cristalizan en una corriente organizada en el Congreso de los Diputados. Que se sepa, de momento prevalece la disciplina de partido al voto en conciencia del diputado. Que el PP apele a posibles tránsfugas para sacar adelante la investidura de Feijoo no me parece bien. Los líos internos de cada partido deben resolverse sin interferencias de otros partidos. Otra cosa son las naturales voces discrepantes dentro de la familia socialista. Desde luego el PSOE, tras las generales de julio, ha dado muestras de graves incoherencias: ¿Por qué no metieron la amnistía en su programa electoral? ¿Por qué durante años Pedro Sánchez y sus ministros y ministras han defendido en público declaraciones anti-amnistía y ahora defienden lo contrario? ¿Por qué en los documentos escritos de indulto a Junqueras y demás condenados por el proceso catalán se expresa con claridad la no procedencia de la amnistía? El cambio de opinión en temas tan graves tendría que ser explicado con claridad. No es un tema de gobierno en funciones, es un asunto de Estado que debería someterse a referéndum de toda la nación, ya que no aparece en la Constitución y a todos nos afecta.

Si presionar a posibles tránsfugas pudiera considerarse corrupción, no lo es menos pactar la presidencia del gobierno con un huido de la justicia a cambio de una posible pirueta amnésica jurídica gubernamental para él y los suyos, lo haga quién lo haga.

Y todo esto por evitar un pacto/entendimiento/acuerdo PP-PSOE que daría una increíble estabilidad a esta España nuestra. Como esta armonía parece que no se va a producir nunca, no estaría mal cambiar la ley electoral y proponer que en una segunda vuelta gobierne el partido más votado. Esto evitaría todo el trapicheo y el intercambio de cromos y prebendas entre partidos. En cualquier caso lo que se echa de menos es una dosis mínima de lealtad, de líderes y partidos, con el conjunto de la ciudadanía española y con las leyes e instituciones que todos nos hemos dado.





domingo, 17 de septiembre de 2023

Las lenguas de España

 


Una vez más los políticos han empezado la casa por el tejado. Llevar las lenguas cooficiales, oficiales, o las lenguas de España, para vestirlas del largo en el Congreso sin pasar por la ciudadanía es una gran equivocación que identifica a la clase política que lleva a cabo este tipo de acciones. Podrían haberlo llevado en el programa electoral –cada vez más papel higiénico-, dar unas pinceladas en los medios, hacer una campaña por España…. Nada, nada,… un acuerdo entre las élites de los partidos y al Congreso, y rápido. Una vez más, todo para el pueblo, pero sin el pueblo.

Las lenguas de España pertenecen a nuestro patrimonio no tangible. Es una riqueza de todos y todas tenemos que velar por su conocimiento y su defensa. Indudablemente, la lengua es una variable más a tener en cuenta, pero asociar lengua con tribu, corralito o territorio indica falta de miras, catetismo político. Identificar lengua y territorio es un absoluto inadmisible porque sencillamente es falso, ya que la lengua sobrepasa sus fronteras.

El lenguaje, las lenguas, o son del pueblo o nunca serán nada. Creo que las cosas en este terreno se han hecho bastante mal. En España hicimos una Transición política sobresaliente pero la transición lingüística del franquismo a la democracia se ha hecho bastante mal. Se ha hecho mal porque se ha asociado lengua con territorio, con privilegios y ventajas y eso es un enorme error. La mejor virtud de la lengua inglesa es que se trata de un idioma deslocalizado. Ahí está su fuerza y su potencia, aparte de una gramática bastante simplificada.

En España las lenguas están superlocalizadas: el bable solo se habla en Asturias; el gallego en Galicia; panocha en Murcia y Albacete; el andaluz en Andalucía, Ceuta y Melilla; el catalán en Cataluña; el aranés en el Valle de Arán; el castúo en Extremadura; el vasco en Vascongadas; el aragonés o fabla en Aragón,…Esta localización tan exagerada ha sido una terrible equivocación. Las lenguas son un tesoro a exponer, a difundir, a darlo a conocer. Hemos perdido demasiado tiempo. ¿Qué se ha hecho para que el gallego se sienta como propio en Andalucía? ¿Y el euskera en Extremadura o el bable en Barcelona? ¿Nadie ha pensado que el catalán y el castúo son Patrimonio Nacional y deben ser conocidos en Murcia y en Valladolid? La llegada del Tesoro Lingüístico al centro de residencia de la Soberanía Nacional tenía que haber sido una conclusión de un trabajo previo realizado durante años en todo el territorio español. Que un mutilado Tesoro Lingüístico Español llegue al Congreso como parte del intercambio de cromos entre el PSOE, PNV, JUNTS, ERC y Bildu para formar el próximo gobierno es un fracaso monumental que muestra un enorme desprecio por otras lenguas de España y una insolidaridad infinita. La desigualdad es la meta de ese acuerdo parcial sobre las Lenguas de España.

Lo normal hubiera sido que, en escuelas o en academias, todos los españoles hubieran tenido la oportunidad de aprender un vocabulario básico y unas frases sencillas de los idiomas que alberga la nación. La lengua como instrumento y camino de encuentro, espacio de reunión. Pero aquí se ha potenciado lo contrario. Especialmente, los gobiernos vasco y catalán, con el gobierno de Sánchez mirando para otro lado, han hecho lo imposible por blindar sus respectivas lenguas en sus pequeños territorios, en lugar de extenderlas por todos los rincones de España. Aún es tiempo de escuchar a Lorca en la Autónoma de Barcelona, de que en Sevilla se pueda elegir la opción de Literatura Catalana o de que en Murcia se explique a Rosalía de Castro. La exaltación radical de los localismos embrutece, separa y enfrenta. Las mentes amplias y ampliadas siempre tuvieron mejor futuro. Hay quien dice por ahí que los nacionalismos que habitan en España necesitan abandonar sus respectivas tribus y conocer otros mundos, necesitan salir, viajar. No son ombligo nada más que de ellos mismos.

Y por favor no me hablen de lenguas de primera y de tercera. Menuda falacia. Todas las lenguas son igualmente importantes porque todas tienen como fin la comunicación. Las personas hablamos las lenguas que más nos sirven para relacionarnos, trabajar, viajar, comprar, vender, etc…Las artificiales barreras que algunos ponen a los idiomas son propias de torpes e interesadas mentes dictatoriales porque las palabras son libres y más en esta época de globalización donde las personas circulan como jamás circularon, las redes sociales funcionan como jamás funcionaron, la publicidad trabaja como jamás trabajó, …….ponerle camisas de fuerza a un idioma es ponerle puertas al mar o ponerle puertas al campo…. El mar y el campo reclamarán su sitio y lo conseguirán. Es muy complicado embridar un idioma a no ser que embrides a la ciudadanía y eso sería un democidio político selectivo, algo tremendamente incompatible con nuestra democracia.

Volviendo al Congreso de los Diputados, no deja de tener su gracia que un vasco y un gallego se tomen un café en el Congreso hablando en español y diez minutos después, para entenderse en el hemiciclo, necesiten un intérprete que hable gallego y vasco o dos intérpretes, uno que hable gallego y otro que hable vasco para que al final se entiendan en castellano. Además ojito a las traducciones y a los problemas que pueden acarrear. Es muy antiguo el dicho de “traductore, traidore”. Cuidado con los matices.

El lugar natural de una lengua es la calle, los libros, los medios, … y los principales usuarios son la gente, la ciudadanía, lectores, escritores,...Entiendo que no es buena señal que la lengua la “manejen” y acoten los políticos. La lengua como espacio o instrumento de enfrentamiento es una idea antigua y trasnochada, propia de mentes muy estrechas. Creo que las lenguas como lugar común de convivencia es una idea por la que hay que trabajar, pero empecemos desde abajo. Desde la sociedad hasta el BOE y no al revés. Ah, y no discriminemos a ninguna. Todas son parte de nuestra cultura, en especial el español como lugar de encuentro en la diversa España y con Ibero-América.