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| Adamuz: Tren roto |
No lo puedo evitar. La terrible tragedia ferroviaria de Adamuz me ha dejado un amargo sabor de boca incrustado en las neuronas de mi cerebro. Dicen que es el cerebro el que huele, el que saborea y también el que siente los orgasmos. Respecto a los trenes accidentados, y sus alrededores, son demasiadas cosas las que no cuadran. Faltan explicaciones técnicas y sobran las políticas y ahí está la mente, cual cribadora fina, intentando captar matices y detalles que le ayuden a comprender lo que pasó y como lo contaron. Para mí ha sido un desastroso relato de una desgraciada historia.
Desde
mis luces cortas, me resulta imposible comprender que la verdadera medicina no sea
prevenir y no ocurra lo mismo con las vías de ferrocarril, las carreteras o las
franquistas presas que nos dan de beber y permiten regar. Exceptuando el ámbito
doméstico, sé que no soy experto en el mantenimiento, y menos de
infraestructuras públicas, pero parece lógico que en estas áreas básicas de la
nación se invierta tiempo, recursos humanos y económicos. Ya se sabe que más
vale prevenir que curar. Cualquier tipo de red o instalación (deportiva,
hospitalaria, educativa, transporte, etc.) necesita un mantenimiento ajustado a
su edad, a sus necesidades y a los servicios que soporta. Conviene recordar que
desde que se admitieron compañías privadas de ferrocarril en España, el número
de trenes que circulan ha experimentado un crecimiento muy significativo,
duplicándose en algunos corredores principales.
Estoy
de acuerdo con la opinión de los técnicos que aseguran que los programas
estrella engullen fondos y personas que deberían dedicarse a los mantenimientos
cotidianos. Primero atendamos bien lo que ya funciona y, si sobra, invirtamos
en ampliaciones e innovación. Aunque no es el caso, valga como ejemplo que para
nada serviría una unidad de trasplantes con pacientes hambrientos y
desnutridos. En otro ámbito, es elemental que la prioridad sería tapar los
hoyos en una carretera secundaria antes que colocar chips de control del
tráfico en una flamante autovía. Todos somos conscientes de las tentaciones que
sufren algunos políticos, la mayoría, en su insaciable afán de captar votos.
Así, optan por llamativas inauguraciones en detrimento de cubrir necesidades
básicas.
Volviendo
a aterrizar en Adamuz, en las horas del accidente del pasado 18 de enero:
- 19:43 – Se produce el accidente.
- 19:44 – Primeras llamadas al 112 desde el tren
Iryo.
- 19:55 – Primeras llamadas al 112 desde el tren
Alvia.
- 20:02 – Llega el primer sanitario al tren Iryo.
·
20:35 – Llega el primer equipo que será enviado al Alvia.
·
20:45 – La Guardia Civil llega al Alvia.
Aquí
surge una duda vital: si desde
las 19:55
los servicios de emergencia sabían que había dos trenes afectados, ¿cómo es
posible que nadie llegase al Alvia
hasta casi una hora después?[1]
No
puedo estar de acuerdo con Pedro ni con Puente. Comentaba el presidente que lo
importante no es que ocurran las cosas, lo importante es como se reacciona ante
“lo inevitable”. Ambos reconocen el drama y lamentan los 46 muertos, pero
niegan la existencia de cualquier fallo. Esta postura se contradice por
completo con lo expuesto en agosto de 2025, por el sindicato de maquinistas SEMAF,
el cual advirtió formalmente sobre inestabilidades, vibraciones excesivas y
botes en trenes que circulaban por la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona. El sindicato pidió reducir la
velocidad de 300 km/h a 250 km/h y mejorar el mantenimiento para evitar riesgos
de seguridad, tras reportar piezas sueltas y daños en bogies. Igualmente se
pidió rebajar la velocidad en otros tramos importantes de vías. También fue muy
significativa la intensa campaña de seguridad desplegada por ADIF en fechas
posteriores al accidente de Adamuz. Si todo estaba bien ¿A cuento de qué vino
tanta revisión? ¿Y la huelga de maquinistas? ¿Y las conversaciones intensas con
el Ministerio de Transporte y las concesiones que este les hizo? Si todo
estaba bien ¿a qué vino tanta concesión[2]?
Algo no cuadra. No reconocemos fallos, pero cedemos en esto, en aquello y en lo
de más allá. ¡Perversa política aquella que intenta manipular y confundir a la
ciudadanía con ciudadanos muertos de por medio!
Otro dato que me generó y genera profunda
desconfianza de la pareja Puente&Pedro fue la permanente presencia del
ministro Puente —a mi juicio debería cambiarse el nombre por el de ministro
Muro— en los medios de comunicación. Creo que fue el 21 de enero cuando el
ministro dio una rueda de prensa de casi dos horas, 1h. 48 min 25 s, informando
sobre el accidente. No dijo nada nuevo y menos, significativo. A juicio de
nuestro presidente de gobierno, a eso se le llama “dar la cara y ser
transparente”. A mi juicio fue todo lo contrario porque no fue nada
transparente y se escondió en palabrería y más palabrería. Dar la cara es decir
la verdad. Fue Sócrates, hace casi 25 siglos, el que nos advirtió sobre el mal
uso del lenguaje que hacen los políticos y los anunciantes, ya que usan las
palabras como medio para conseguir poder o dinero y no asumen su verdadero
significado. El exceso de información desinforma y eso fue lo que hizo el señor
Puente el pasado mes de enero. Al escribir esto, recuerdo que este señor tiene
once años cotizados como actor de teatro. Creo que todavía sigue actuando,
aunque ahora cotice como ministro.
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| Diario Córdoba, 5 de marzo 2026 |
Afianzan mi desazón un par de cosas más: la retirada de material ferroviario del escenario del accidente de Adamuz por parte del personal de ADIF, de madrugada, sin autorización expresa del juez instructor y sin finalizar la inspección de la Guardia Civil, es un escándalo. Hay que recordar que ADIF depende del ministerio de Oscar Puente y que lo hicieron entre el 22 y 23 de enero. Es una acción anómala pues retiraron piezas clave, como cupones de railes con soldaduras. La jueza, responsable del caso, ha reprendido a ADIF por la sustracción de estas pruebas y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no ha descartado consecuencias por esta retirada sin aval judicial. El otro detalle significativo es que el gobierno de Pedro Sánchez no se ha puesto en contacto con la asociación de víctimas creada al efecto. Esa falta de sensibilidad —pura estrategia según mis cálculos— deja ver la intención de no asumir ninguna responsabilidad en el ámbito político gubernamental ¡Nosotros no tenemos nada que ver con lo ocurrido! parecen decir.
El conjunto de todas estas circunstancias
unidas a la inexistente comisión de expertos en el COVID19, la no necesidad de
mascarillas como protección del susodicho virus; las fechorías de los
socialistas Avalos, Koldo y Santos Cerdán; las autoamnistías de los golpistas
catalanes y del propio gobierno; la utilización de las guerras de Palestina,
Ucrania e Irán; la condena del Fiscal General del Estado por el delito de
revelación de secretos; el abandono del pueblo saharaui por intereses
inconfesables del gobierno; el blanqueamiento de Bildu en las instituciones con
centenares de crímenes sin resolver sobre sus espaldas; las misteriosas conversaciones
de Zapatero -como enviado especial del gobierno- con el prófugo Puigdemont, con
el gobierno de Venezuela y con el rescate aéreo de Plus Ultra; las no sabidas
causas del colosal apagón; el secretismo del asunto Delsy gate; la oscuridad y
dificultades mostradas con todo lo relativo a los turbios trabajos de los
“desaparecidos” Begoña Gómez y David -esposa y hermano del puto amo en opinión
del ministro Puente; el acoso a los jueces que investigan asuntos que puede
perjudicar al gobierno; el maltrato dado a la Guardia Civil como policía
judicial, etc., etc., me conducen a una profunda desconfianza hacia el gobierno
Sánchez en el desastre de Adamuz.
Que hoy, 5 de marzo de 2026, la fragata “Cristóbal
Colon” vaya camino de Chipre después de la que ha montado Sánchez con Trump y
su “no a la guerra”, confirma su doble juego: De cara al interior, Pedro se
enfrenta a Trump, pero de cara al exterior participamos. Pedro Sánchez, debe
tener un enorme cuarto oscuro donde oculta valiosa información que califico de
inconfesable. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué explican ese cambio de postura? Además,
¿cómo justificar ese no a la guerra cuando España es la 9ª potencia mundial
exportadora de armas? Según el SIPRI[3],
en el periodo 2020 – 2024, España aumentó sus exportaciones de armas un 29 % y
pasó del 8º puesto al 9º, debido al incremento de las exportaciones de otros
países, como por ejemplo Italia. Entre el 2020 y el 2024 gobernó, íntegramente,
Pedro Sánchez. Los hechos, el envío de la fragata y la producción de armas,
contradicen las palabras.
La oscuridad del gobierno de España contrasta
con la luminosa espontaneidad de un pueblo pequeño en población, pero grande en
sus esencias e infinito en su solidaridad, Adamuz. Esa entrega no se prepara en
un momento, ni es hija de la política de un momento, esa solidaridad se mama
desde chicos y se alimenta en lo cotidiano. Solamente hay que tener ojos para
ver y oídos para escuchar.
Nos han acostumbrado a una retahíla de
barbaridades y el pensamiento crítico se agota ante la intensidad y frecuencia
de tanta astuta necedad. La única forma de enfrentarse quizás sea hacerlo de
forma colectiva, trabajar con el grupo y en equipo. El ser humano no puede
acostumbrarse a transigir con los tremendos disparates y los incuestionables
desatinos. Apelo a la dignidad como estrategia de supervivencia. No se puede
permitir que existan gobernantes “democráticos” que dilapiden el estado de
derecho y se sitúen por debajo de lo que exigen sus ciudadanos y su
Constitución. Y por favor, basta ya de hipocresía y de cinismo.
Con el permiso de José L. Martín Vigíl (1968),
todo el gobierno exhala “cierto olor a podrido” en muchos temas, y en
particular, en este asunto de Adamuz. Esperemos que la lectura de las cajas
negras de los dos trenes, prevista para hoy 5 de marzo, ayude a conocer lo que
realmente ocurrió. Las víctimas y sus familiares se lo merecen. Confiemos en la
Administración de Justicia.
[1] La Sexta
Clave, 22 de enero del 2026. El accidente ocurrió el 18 de enero.
[2]
10
de febrero 2026: Transportes alcanza un acuerdo con
los sindicatos ferroviarios para incrementar la inversión en mantenimiento en
1.800 millones y crear 3.650 empleos. Se prevé un aumento de las plantillas,
con 2.400 plazas nuevas en Adif, 1.200 contratos adicionales en Renfe y 50
nuevas plazas en la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria. Se constituirá un
comité para la gestión compartida de la seguridad, un grupo de seguimiento de
limitaciones temporales de velocidad e infraestructura, y otro grupo de alertas
meteorológicas.
[3]
Stockholm International Peace Research Institute


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