sábado, 19 de febrero de 2022

Elecciones en Castilla&León

 

Comunidad Autónoma de Castilla y León

               El pasado 13 de febrero se celebraron elecciones autonómicas en Castilla & León. Era la primera vez que no iban acompañadas de las elecciones municipales por lo que preocupaba bastante el índice de participación. Además habían sido convocadas anticipadamente porque el PP temía una moción de censura de C’s con el PSOE.

               Los resultados fueron estos:

2019

2022

% votos

Escaños

Partido

% votos

Escaños

Partido

31’49

29

PP

31’43

31

PP

34’84

35

PSOE

30’05

28

PSOE

5’50

1

VOX

17’64

13

VOX

14’94

12

C’s

4’49

1

C’s

4’99

2

UPodemos

5’08

1

UPodemos

2’04

1

Unión Pueblo Leonés

4’30

3

Unión Pueblo Leonés

0’00

0

SoriaYa

1’53

3

SoriaYa

0’69

1

XAV

1’15

1

XAV

 

 

 

1’62

0

España vaciada

                La participación en el 2022 fue del 65’54 y en el 2019 resultó 67’84 %. Se reparten 81 escaños y la mayoría absoluta está en 41.

 Observaciones generales:

 Ganan

·        VOX que pasa de 1 a 13 diputados regionales.

·        Soria Ya que pasa de cero a 3 representantes.

·        Por último está el PP que pasa de 29 a 31, junto con UPL que también aumenta dos al pasar de 1 a 3.

 Se mantiene XAV: tenía 1 y lo conserva.

 Pierden

·        Ciudadanos, gran derrota que pierde 11 representantes.

·        PSOE pierde 7: Ferraz debería hacérselo mirar. Bajón importante.

·        UPodemos pierde 1

·        De alguna manera, el PP también ha perdido pues convocó elecciones con la idea de sacar solo, o aproximarse, a la mayoría absoluta….sus expectativas no se confirmaron y ha quedado bastante lejos de esos 41 escaños. 

                Si consideramos voto de derechas a PP + VOX + C’s llegamos a contabilizar 45 diputados sobre 81, es decir mayoría absoluta con el 53’5 % de los votos. La izquierda sumaria 29 representantes con el 35’13 % de los votos. Los partidos o plataformas localistas suman 7 diputados con  el 7 % más o menos.

               Ahora bien una cosa es ganar las elecciones y otra muy diferente formar gobierno. Está claro que la izquierda no suma, ni aun en el supuesto de que todos los partidos regionales la apoyaran, serían como mucho 36 que no llegan a tener la mayoría.

                Una primera lectura rápida nos daría un gobierno PP + VOX que sí suma. La cuestión es que el PP quiere gobernar solo y acordaría con VOX apoyos puntuales. El asunto se complica porque VOX apoya si entra en el gobierno y eso ya no gusta tanto en el PP pues sería darle la campaña hecha a la izquierda para próximas elecciones, incluidas las generales. Aparte de la capacidad mediática que tiene el Gobierno, Pedro Sánchez tendría un argumento de oro para machacar al PP: Gobernar con la ultraderecha. Ultraderecha por cierto que el mismo Pedro se ha encargado de alimentar con algunas medidas repletas de intención, ya que Moncloa es muy consciente de que mientras más ultraderecha menos Partido Popular. Eso le despeja el camino para pasar una segunda temporada como Presidente del Gobierno de España, con unos socios de viaje a los que se puede criticar tanto como a VOX.

                    Mi mejor alianza para gobernar en Castilla & León sería un acuerdo PP – PSOE con apoyos puntuales, aunque no necesarios, de C’s, UP y alguna plataforma local. La ocasión para experimentar un gobierno de coalición “estilo alemán” es oportuna y dejaría ver como se entienden las dos fuerzas mayoritarias, que sumarían un respaldo del 61’50 % de los votos. Un margen democrático más que suficiente. Pero claro, a la vista de lo visto y escuchado eso parece mucho pedir: por desgracia los egos, la soberbia, el tú más y la crispación parecen ahuyentar cualquier posibilidad de entendimiento. 

                La madurez de nuestra democracia exige inaugurar periodos y gobiernos de PSOE + PP, asignatura pendiente que ninguno de los dos parece querer aprobar. Ese acuerdo estudiado y argumentado, nunca sistemático, nos daría estabilidad y credibilidad dentro y fuera de España. Aparte alejaría el fantasma de la ultraderecha y de los exacerbados y pedigüeños nacionalismos demasiados acostumbrados a condicionar las políticas de todo el Estado. Es hora de que las mayorías de ámbito nacional les condicionen a ellos un poco. Ejercicio y consenso democrático se llama eso y si de paso le damos un retoque a la ley electoral, pues mira que bien. Creo que las turbulentas aguas de la política nacional se harían más transparentes y se crearía la costumbre de compartir un poco más al extender la mirada a todo el mapa y no solo a Euskadi y Cataluña. En algunos casos con la abstención de uno de los grandes sería suficiente.

                La pelota está entre PP y PSOE. A ver si se deciden a jugarla juntos aunque las últimas y torpes piruetas internas del PP lo debilitan de cara a esta contingencia. Un país como España no puede estar sin gobierno y mucho menos sin una digna oposición.

 

 

 

viernes, 18 de febrero de 2022

La Reforma Laboral y sus circunstancias

 

Resultado votación Reforma Laboral 3/2/2022

La deuda que he contraído con mis lectores, allende las fronteras españolas, me obliga a recogerme y escribir. El número de gente que me lee fuera de España se multiplica por cuatro o casi cinco entre Francia, Reino Unido, Alemania, EE. UU. más algunos rusos e italianos.

Para ponerme al día se me ocurre recorrer los acontecimientos más sobresalientes de las últimas dos semanas. Por suerte, o mejor por desgracia, la política en España es una olla a presión. Historias apasionantes se suceden día tras día y hacen olvidar la de la jornada anterior. No creo que sea bueno tanta intensidad y con tan poco descanso. Las políticas que enfocan a las vísceras de los votantes las destesto profundamente. La política puede resultar apasionante pero la pasión es un mal ingrediente para encontrar soluciones.

El pasado tres de febrero el Congreso de los Diputados convalidó la Reforma Laboral del Gobierno PSOE – Podemos. Previamente hubo un acuerdo del Gobierno con los sindicatos y con los empresarios. Dicho acuerdo se publicó en el BOE como decreto ley y se matizó desde el principio que el Congreso no debería mover ni una coma. La patronal avisó con descolgarse del acuerdo. De la aprobación de esa reforma dependían creo que 10.000 millones de euros de la caja de Bruxelas. Los socios habituales de Sánchez, ERC, PNV y Bildu criticaron que el Gobierno no diera la oportunidad de debatir y que le ofrecieran la reforma como un plato de lentejas: “O la tomas o la dejas”. Fueron ninguneados e ignorados. Además, para algunos de ellos, sobre todo Esquerra y Bildu, los toques que se dieron a la reforma Fátima Báñez & Rajoy fueron insuficientes y la reforma conducida por Yolanda Díaz, en lugar de una derogación, quedó en una reformilla.

 Ante la negativa de los habituales socios de gobierno, Sánchez tiró de geometría variable y llamó a la puerta de Ciudadanos. Inés Arrimadas la abrió gustosa para recuperar un poco de presencia pública después del tremendo bajón electoral que generó Rivera con su no a Sánchez y sus ansias - no disimiladas - de devorar al PP. Además se apeló a la responsabilidad de los pequeños partidos. El resultado final fue de infarto total: 175 a favor y 174 en contra que se repartieron así:

               A los diputados de los partidos que sostienen al Gobierno, PSOE (con 120 parlamentarios) y Unidas Podemos (que tiene 34, ya que aún no ha sustituido el escaño de Alberto Rodríguez tras su suspensión), se han sumado a favor de la norma los nueve de Ciudadanos, cuatro del PDeCat, dos de Más País, uno de Compromís y los cuatro de Teruel Existe, Coalición Canaria, Nueva Canarias y el Partido Regionalista de Cantabria, todas ellas formaciones que cuenta cada una con un único parlamentario en el Congreso. En total, los 'síes' han sumado 174 votos. A ellos hay que sumar el decisivo voto de un despistado diputado del PP que aseguró haber votado por error: total 175 votos a favor.

               En el 'no' se han situado PP (87 diputados), VOX (52), los tres principales socios de la investidura del Ejecutivo –ERC (con trece escaños), PNV (seis) y EH Bildu (cinco)–, además de Junts (cuatro), CUP (dos), BNG y Foro, con un representante cada uno, dos más. A todos ellos hay que sumar el voto de Pablo Cambronero, el parlamentario díscolo de Ciudadanos que por desavenencias con la dirección de Inés Arrimadas decidió dejar el partido, pero sigue como diputado en el Grupo Mixto. Y también los de Sergio Sayas y Carlos García Adanero, dos, de UPN, que cambiaron su voto en el último momento. En conjunto han sido 174 'noes'.

                La reforma laboral convalidada lleva un mes en vigor y recoge una serie de medidas que intentan mejorar la calidad del empleo. Según Onda Cero:

·        La ley establece el contrato indefinido como el general, salvo para sustituir a un trabajador o en circunstancias de producción.

·        El contrato temporal queda acotado a un máximo de 90 días al año. Algo que según Pepe Álvarez de UGT, reducirá la temporalidad entre 5 y 10 puntos.

·        Los contratos formativos tendrán un máximo de dos años.

·        Los contratos para actividades estacionales, como el turismo, se impulsa el contrato fijo discontinuo. Esta medida no ha sido bien recibida desde el sector que avisa que este cambio traerá menos contrataciones, ya que muchos empresarios se pensarán más el número de personas que contratan "por el temor a que se queden como fijos".

·        Los contratos fraudulentos se enfrentan a sanciones de 10.000 euros.

·        Y el principal logro de los sindicatos es que los convenios no decaen cuando venza su vigencia y que el sectorial prevalece sobre el convenio de empresa.

               En mi opinión creo que esta reforma laboral, que viene avalada por patronal y sindicatos, puede mejorar la situación de muchos trabajadores. Si yo hubiera sido diputado hubiera votado a favor. Incluso creo que un PP más inteligente debería de haberse abstenido para mantener cierta coherencia con el visto bueno que dieron los empresarios. Personalmente albergo la duda del error del Sr. Alberto Casero, diputado del PP, que telemáticamente y equivocándose apuntaló la victoria del Gobierno. No puedo afirmar si fue un error inducido.

               Los cinco segundos en que ganó el no a la reforma laboral, debido a un error de la Presidenta, fueron eternos y las caras fueron el espejo del alma. El Diario.es lo cuenta así: “Esa imagen que vale más que mil palabras es la imagen del hemiciclo durante los segundos que duró el error de la presidenta del Congreso al anunciar que la reforma laboral de Yolanda Díaz quedaba derogada. Hubo una explosión de júbilo en las bancadas de Vox y el PP que se ponían en pie y aplaudían entusiasmadas. Los representantes de PNV, EH Bildu y ERC, en lugar de celebrar su victoria, recibían la noticia como un jarro de agua fría, con las caras compungidas que captaron perfectamente las cámaras del hemiciclo. Una vez aclarado el error los representantes de esos tres partidos respiraban aliviados. Los trabajadores no les podrían culpar a ellos de haber conseguido con su 'no' que perdieran los derechos recuperados. Con la excusa de haberles querido conseguir más derechos, les habrían hecho perder los ya conseguidos”.

 Prácticamente todos los medios comentaron lo bochornoso que fue el ambiente que se respiró en el hemiciclo con un pleno lleno de incidencias, insultos, desvaríos, dimes y diretes, voces, murmullos, crispación, gritos de tránsfugas, faltas de respeto, etc….espectáculo poco digno de sus señorías y nada edificante para la democracia…. Las palabras esperpento, bodeville, celtiberia show, caos, etc….sirvieron para calificar lo ocurrido.

 El Gobierno tenía en la mano 176 votos acordados a favor y 173 en contra, pero los dos parlamentarios de UPN rompieron la disciplina de partido y votaron en contra. Mira por donde un voto telemático del PP se equivocó y fue a parar al saco del Gobierno, aunque luego el Sr. Alberto Casero se presentó en el Congreso y lo quiso cambiar. No procedia. Salvado por la campana que se diría en boxeo. ERC, PNV y Bildu confirman que seguirán apoyando a Sánchez. Un Gobierno con suerte, afirmaría yo.

jueves, 3 de febrero de 2022

El idioma: condición y presión

 


Nunca me han gustado las imposiciones. La del idioma tampoco, salvo circunstancias muy excepcionales. Aunque Massiel, ingresado en Cruz Roja, me puso la carne de gallina, en ningún tiempo me pareció mal que Serrat, un poeta y cantautor español, quisiera usar el catalán en Eurovisión. Ciertamente eran otros tiempos.

               Saber idiomas es una bendición que a todo el mundo gusta. Nunca me tropecé con nadie, con algo de cabeza, que no quiera mostrar la utilidad de sus aprendizajes. Porque un segundo idioma aumenta tu autoestima, el tercero te coloca en la cima de un monte y el cuarto te traslada a otra galaxia, al mundo de los políglotas. Los idiomas son los tickets de entrada a culturas, palacios y embajadas, a trabajos de ámbito internacional, a comerciar entre árabes, rusos y africanos y a conversar con el alma de gente como tú. ¿Quién se puede oponer a ese enriquecimiento? Solo las mentes torpes o egoístas.

               Y para mí son torpes esos nacionalismos exasperados que expulsan de sus ámbitos a personas valiosas que no saben su idioma. Pero ¿Cómo se puede ser tan cortos? Tú da la oportunidad para que el personal se desarrolle y trabaje, que aprenda las costumbres y la gastronomía y que invierta su tiempo en las tiendas del barrio. ¡Hay tanta diferencia! Los idiomas no pueden ser una frontera fuerte que separe a la gente: son comunicación. El idioma no es una losa densa que tengo que aguantar para que no me aplaste ¡serán burros y burras! El idioma es a la sociedad lo que el agua a la vida. Si vives el idioma es algo que penetra en tu mente casi sin darte cuenta, sin presión ni políticas. El idioma es libertad mental, nunca será cadenas ni pena que cumplir ni piedra arrojadiza. Además nunca fue patrimonio de nadie, solo de las callejas y de las avenidas, de los pubs y las tiendas, de las aulas y centros de salud, de bodas y bautizos, de parques y de playas,… el idioma es un lugar de encuentro nunca una obligación. Se aprende en la niñez sin ningún sufrimiento y crece como un árbol, lento pero seguro. Que torpeza tan grande prescindir de una gente porque no usa mi idioma. ¡Serán incompetentes! No permitir que un profesor dé clases en una aula o que un oficinista trabaje en un despacho porque no sabe usar la jerga nacional….Por favor que desastre y que torpeza juntos…..Recuerdo casos muy notables en los que una administración inteligente y empresas muy privadas patrocinan dar unos cuantos meses – pagados por supuesto – para que el personal se desenvuelva y haga bien su trabajo, incluido aprender el idioma. ¿Por qué precipitarse si después de unos años personas preparadas transforman cinco euros en billetes de cien y saben conversar en nuestra propia lengua? ¿Saben lo que es el medio y largo plazo? Si es que terminarán escribiendo poesías en esa lengua extraña que nunca rechazaron. El requisito previo debía ser posterior … Tiene usted cinco años para hablar catalán o vascuence….Seguro que al segundo lo tiene conseguido y no le ha generado ningún trauma y sobre todo, ninguna resistencia. Cualquier aprendizaje necesita su tiempo. Veo que algunas regiones, Euskadi, Cataluña, caminan con estrés en esto del idioma. Las precipitaciones se alían con los fracasos. El catalán o el vasco pueden ser muy valiosos, seguro, pero la imposición lleva el germen de lo dictatorial y del fijo fracaso. El éxito está en que la población asuma como suyo aprender el idioma, lo asuma suavemente. Las Administraciones nacionalistas actúan con una rigidez digna de grandes correcciones y se equivocan obligando a la gente. Generan problemas de convivencia, judicializan el tema del lenguaje y lo convierten en ADN social que divide y separa coartando la libertad de expresión. ¡Gran equivocación!

He vivido la experiencia de trabajar con gente de Georgia que lengüeteaban en español. Trabajaron, me ayudaron, vivieron el idioma y lo aprendieron. Beneficios mutuos coronaron los meses y los años. La miel cura más cosas que la hiel.

Recuerdo Barcelona, década de los setenta. El tema de L’estaca de Lluis Llach era todo un símbolo contra la falta de libertades. No se puede convertir al idioma en una estaca más, ni en la escuela ni en las tiendas ni en las calles. La lluvia fina puede conseguir que nazcan flores en cada instante. 

Por una mejor convivencia futura sin imposiciones lingüísticas.

La dictadura se equivocó al prohibir o atacar el uso del catalán o el vascuence y la democracia, en el País Vasco y Cataluña, no puede cometer el mismo error con el español. Nadie sensato niega sus raíces en la historia y en el mapa. Tampoco es comparable la utilidad ni el número de personas que hablan estos idiomas en el mundo. Sostener un idioma con subvenciones y apoyos artificiales es un autoengaño galáctico. A un idioma solo puede sostenerlo la gente que lo habla libremente.


jueves, 13 de enero de 2022

No lo puedo entender

 


No puedo. No consigo entender la manía de, prácticamente, todos los políticos por quitarle importancia a la pandemia generada por el Covid19. En cuanto tienen la menor oportunidad lanzan un mensaje vestido de atenuantes e hipotéticas debilidades del coronavirus que choca frontalmente contra la realidad que vivimos en la calle, en el trabajo, en las familias, en residencias, hospitales y centros de salud.

¿Por qué disminuyen el problema?

Lo cierto es que han hecho de todo: Han escondido número de muertos, han cambiado varias veces las formas de medir el impacto del virus, se resisten a decir el número de contagios, anuncian medidas que tomarán tres o cuatro días más tarde, minimizan, jibarizan el problema,…. Y hasta cuando estamos en periodos de aumento de contagios y muertos se atreven a decir que lo peor ha pasado y que saldremos más unidos y más fuertes..… Es como si en el fondo se sintieran culpables de haber generado ellos el virus y quisieran borrar con marketing sus efectos y todo lo que suene sobre él.

Comprendo que, con la imprescindible ayuda de asesores sanitarios, son los responsables de las medidas a tomar pero no acabo de entender que renuncien a la colaboración, y mejor concienciación, de toda la población para minimizar los desajustes y el daño de tanto contagio y tanta enfermedad. En varias ocasiones he percibido de sus palabras que no pasaba nada, que no era para tanto. Echo en falta pedagogía y voluntad política para sensibilizar al conjunto de la población e intentar que todos rememos en la misma dirección. Para mí la pandemia es una oportunidad de profundizar en la democratización del país, para solicitar una participación responsable de la ciudadanía, pero no parece que discursos y medidas insistan en poner en valor estas categorías.

Salvo contadas excepciones, me he sentido poco respetado y me siento ninguneado porque la clase política ha renunciado a decirnos la verdad, a tratarnos como adultos….¿De qué no nos podemos enterar? ¿Somos para ellos masa manipulable, flexible y orientable a la que no deben preocupar? Una población informada y preocupada es menos dominable. Por su cuenta deciden lo que nos conviene saber y lo que no. Tampoco se trata de alarmar innecesariamente, pero en mi opinión, desde Sánchez a Ayuso, por citar extremos casi excluyentes – han mentido premeditadamente. Y lo que es peor: lo siguen haciendo.

Además lo de diecisiete estrategias políticas para combatir al virus ha sido y es, a mi juicio, una locura total y sobre todo una irresponsabilidad. Son muchos los científicos que han clamado y siguen clamando en un desierto de políticos sordos, más proclives – estos últimos – a los cantos de sirena del marketing que a las evidencias contrastadas de la ciencia.

Han colocado sus políticas por delante de la ciencia como si al virus se venciera con discursos descafeinados partidistas, con ruedas de prensa o con declaraciones ocurrentes. ¡Poca confianza inspiran esas tácticas! ¡Y mucho menos en escenarios de enfrentamientos en público! Prueba lo que digo que, en el pasado diciembre, Yolanda Díaz – Vicepresidenta - dijo que conocían el peligro del virus antes del 8M del 2020 y contó que la llamaron «alarmista» en Moncloa por avisar de los riesgos del Covid.

En plena sexta ola, que el Gobierno de la nación intente gripalizar[1] el virus, verbo absolutamente desafortunado, es una frivolidad más que solo puede generar de momento mayores contagios. Además pueden aparecer otras variantes. La Organización Mundial de la Salud lo califica de precipitado y prematuro, lo mismo que desaconseja decir que la variante omicron mata menos. No es que mate menos sino que estamos mejor defendidos a causa de las vacunas. La omicron sin vacunas hubiera sido letal. La sociedad civil se merece un trato más digno: Quitarle importancia a cosas que la tienen y más si están relacionadas con la salud de cada cual es de cínicos y desvergonzados. Aunque reconozco la dificultad, posiblemente ninguno se atreve a decir que, en momentos muy pensados, han puesto por delante la economía a la salud de las personas.

Ciertamente las vacunas nos han salvado de una mayor catástrofe mundial pero ahora el peligro está en el colapso de los centros de salud y los servicios de urgencia de los hospitales debido a que el número de contagios se ha multiplicado por seis o siete y eso puede acabar con la escasa moral que les queda al personal sanitario, ninguneado desde el principio y con síntomas graves de cansancio y de estrés. Para colmo, la gestión de los cientos de miles de bajas laborales dificulta enormemente atender a las personas realmente enfermas.

Así que utilizar afirmaciones políticas en lugar de datos contrastados por la ciencia es un insulto que la ciudadanía de este país no se merece. Como poco es bastante chocante. Y no me digan que esto ocurre en todos los países del mundo. Nunca ha sido consuelo ni solución el mal de muchos. De todas formas la capacidad de resiliencia de los españoles frente a los vaivenes de sus políticos está fuera de toda duda y está resultando encomiable.

Al final creo que termino por entenderlo: "Se trata de hacernos pensar en lo bien que vamos a estar en el futuro para no pensemos en lo mal que estamos en el presente". 

[1] Gripalizar sería tratar al virus como al virus de la gripe, es decir como una enfermedad estacional, lo cual es totalmente falso si miramos lo ocurrido desde marzo del 2020. Convertir la pandemia en un mal endémico es un puro desiderátum político que no se corresponde con la realidad.


martes, 11 de enero de 2022

Sánchez: El gobierno de los filosfrontera

 

Fronteras en montaña. Cesión gratuita de Pixabay

El título de estas líneas delata su contenido. Tengo la costumbre - ¿virtud o defecto?- de titular con palabras que avancen al lector alguna pista sobre la esencia de aquello que pretendo decir. Otro título, bastante más explícito, pudiera ser “las fronteras del Gobierno”. Entiendo que cualquier tipo de frontera – líneas rojas en política - nos define porque enmarca nuestras actuaciones. De todas formas no me deshago de la palabra filo porque lleva la connotación de que te puede herir y “est une ligne qui divise exactement en deux”.

Sirva también la inclusión del filo como lugar de difícil equilibrio que soporta tu peso y que, en cualquier momento, por su delgadez, ante un pequeño viento, te puede hacer caer hacia un lado o al otro. Quizás por esta imagen tengo en la mente un Pedro Sánchez funambulista al que rodean la suerte y el oficio.

Sin el colchón de Europa creo que este Gobierno hubiera caído ya o estaríamos muchísimo peor de lo que estamos. La lucha política sería aún más dura porque la realidad social y económica rozaría niveles desastrosos, especialmente el índice de paro - sobre todo en los jóvenes - y la abultadísima deuda pública. La ausencia de fondos europeos nos llevaría directamente a una brutal subida de impuestos, a una economía bastante más regulada, problemas graves para pagar las pensiones, dificultades para mantener a demasiados funcionarios, complicaciones para subir el salario mínimo, etc…en definitiva a un aumento mayor de la pobreza. Europa nos ayuda, pero a cambio nos exige reformas estructurales (pensiones, materia laboral, liberalizar sectores estratégicos,…), no tocar el precio de la luz ni castigar a las eléctricas, evitar un exceso de politización en la Administración de Justicia, avanzar en el Estado de Derecho, condenar fascismo y comunismo, presencia de los empresarios en determinados acuerdos,…. España y su gobierno se tienen que dejar inspeccionar y aconsejar por Bruxelas o no habrá fondos. Y es ahí donde Pedro Sánchez demuestra una cintura política excepcional para contentar a sus socios de Gobierno, especialmente Podemos y ERC, y seguir fiel a sus compromisos europeos. Y si no, pues se cambia de socios, como parece que será la aprobación, por la mínima, de la Reforma Laboral. Podemos y ERC hablan de no sumarse, pero posiblemente el PNV se abstendrá – no gratis, claro – y Ciudadanos votará en positivo.

Otra navaja con filo lo define todo lo relacionado con la Jefatura del Estado. La Monarquía Constitucional es nuestra forma de gobierno. España es un Reino y tiene un Rey. Las peripecias vividas por el rey emérito y las relaciones del Gobierno de coalición PSOE +UP con la Casa Real no son tema menor y se han vivido momentos de alta tensión. Pedro Sánchez está de Presidente por el apoyo de la creme de la creme del republicanismo español y no puede mostrar ningún entusiasmo hacia la Monarquía: se arriesga a perder el Gobierno. Pero por otro lado debe un respeto y una consideración a todo lo que rodea a la Jefatura del Estado. El Rey reina, no gobierna, pero sigue ahí. Equilibrio propio de artistas que ha rozado, creo, momentos muy críticos, próximos a la explosión. Afortunadamente parece – solo parece – que se ha llegado a una situación de cierta normalidad y tanto Felipe VI como Pedro han optado por cierta moderación, particularmente en público. Recientemente el Gobierno, aunque no sea del todo así, se ha desvinculado del regreso del rey Juan Carlos y le cuelga ese marrón a la Casa Real, pone en valor el ejercicio de Felipe VI para dotar a la monarquía de mayor transparencia y ejemplaridad y aparca una posible ley sobre la modernización de la Corona alegando que está centrado en la recuperación económica. Pues otro filo arreglado, otra frontera definida, que parece estabilizarse. Veremos lo que dura si los republicanos catalanes y vascos siguen con sus intentos de jibarizar la institución monárquica y Podemos sigue con los intentos de derribar “el régimen del 78”.

El tema / asunto religioso es otro factor que delimita y obliga a Pedro Sánchez a caminar sobre otro afilado precipicio. Al anticlericalismo tradicional de la izquierda, mitigado en parte por sectores cristianos socialistas – quizás ya en la reserva – hay que unir el matrimonio homosexual, el tema del aborto – siempre presente - , la ley de la eutanasia, las políticas de género cristalizadas en el todos, todas, todes y la madre del cordero – a mi entender – que es el asunto de la enseñanza concertada. No voy a entrar en los funerales por Franco, ni en la beatificación de los innumerables mártires que perdieron la vida en la guerra civil, ni tampoco en la propiedad de la Mezquita – Catedral de Córdoba ni en el pago del IBI de las propiedades de la Iglesia. Tampoco vamos a hablar de los acuerdos – fueron cuatro – entre el Estado Español y la Santa Sede firmados el 3 de enero de 1979 que reformaron el Concordato de 1953 para adecuarlo a la aconfesionalidad del Estado que proclamó la Constitución de 1978. Es decir temas hay y de gran calado. La Iglesia, con sus 2000 años de historia, ha echado raíces en multitud de jardines y no está por perder ni terreno ni flores. Eso obliga a Sánchez a tener sumo cuidado pues sabe que hay un considerable número de católicos – aunque sean no practicantes – que votan socialismo. Una afilada decisión, para mí, ha sido nombrar a Isabel Celá, exministra de educación que quitó la religión para la nota media y – en opinión de la Conferencia Episcopal – persiguió a la enseñanza concertada, como embajadora en la Santa Sede. Antes de ese nombramiento, la diplomacia católica había lanzado un torpedo a la línea de flotación del sanchismo: se había concertado – a bombo y platillo – una entrevista entre Yolanda Díaz y nuestro Santo Padre, comenzando así la lucha por el voto de los cristianos en el actual gobierno de coalición. Todos los medios hacen constar el malestar de Moncloa ante la celebración de una entrevista de la que Sánchez y sus asesores se enteraron casi, casi, por la prensa. Tarde o temprano, la Iglesia, que sabe esperar, devolverá los golpes a Sánchez con política. En este terreno no se puede poner la otra mejilla. Así que el Presidente no debe de hacer demasiadas piruetas sobre el filo de la religión. Le puede salir caro. La historia nos remite a Gonzalo Puente Ojea, embajador que puso Fernando Morán y que por una serie de desconsideraciones al Vaticano cesó Felipe González. De los errores de Celá, la Iglesia le pasará factura a Pedro y aprovechará algún momento delicado que siempre se presenta.

Sobre el coronavirus y Sánchez se ha escrito tanto que no me atrevo ni a hacer un recuento pormenorizado de su actuación ni a dejarlo a un lado. En la retina de mis neuronas conservo los flecos de la manifestación del 8 de marzo de 2020; un Fernando Simón diciendo que las mascarillas no eran necesarias; unos ancianos que morían como chinches; un estado de alarma y una prolongación que el Supremo declaró inconstitucionales en varios de sus preceptos; una cogobernanza que al final colocó el marrón de la responsabilidad sanitaria Sanidad a las Comunidades Autónomas; un Gobierno Central que se colgó el mérito de comprar vacunas por medio de la Unión Europea; un lio enorme en la Administración de Justicia en el que era casi imposible encontrar dos regiones que siguieran los mismos criterios: 17 regiones, 17 modelos de lucha contra el mismo virus; un encabronamiento exagerado y fuera de tono entre Isabel Ayuso y Pedro Sánchez; unas ayudas económicas teóricas que algunas empresas todavía están esperando después de meses y meses; una Guardia Civil[1] utilizada para controlar y monitorizar las críticas / bulos que circulaban en las redes sociales sobre la gestión que hacía el Gobierno de la pandemia, etc, etc…. y por encima de todo, unos muertos que no se pudieron contar con nitidez porque nuestras autoridades, para facilitar la transparencia, cambiaron de criterio en varias ocasiones y casi siempre dando un número por debajo de la realidad, números desmentidos, aumentándolos, por el Registro Civil y por el Instituto Nacional de Estadística. No. En mi memoria no quedan buenos recuerdos del enfoque dado a la lucha contra el coronavirus. Cada oleada del virus fue un auténtico suplicio, en medio de dimes y diretes de políticos que se hincharon de faltarnos el respeto. Tampoco la oposición ayudó mucho a paliar la situación. Si tengo buen recuerdo del esfuerzo de los camioneros, de las cajeras de los supermercados, de bomberos, policía, guardia civil, ejército, de todo el personal sanitario, de los repartidores de comida a domicilio, de bares, restaurantes y empresas, de farmacias y de las tiendas de barrio,… entre todos hicieron que me sintiera protegido: sentí lo que es la protección civil, aparte de mis propias medidas para defenderme del virus. Del Gobierno Central me queda la impresión de un lavarse las manos, de un quitarse del medio tan pronto como pudo. Sabiendo que las competencias sanitarias están transferidas a las Autonomías tendría que haberse volcado en la coordinación solidaria como nación que somos con unas fronteras definidas. Por desgracia los nubarrones me impiden ver rayos de sol en el Gobierno de Sánchez por su difusa estrategia para atajar al virus.

Las relaciones con los empresarios es un tira y afloja, un toma y daca que genera demasiadas incertidumbres al sector. El juego ahí es recíproco: a los empresarios no les interesa la enemistad del Gobierno y al Gobierno le viene muy mal el enfrentamiento con los empresarios. Europa les obliga a los dos y ahí andan, condenados a entenderse pero con un gran margen de desconfianza y con acuerdos límites en el límite de plazo. Filo cortante e incisivo esta relación Gobierno Central – Empresarios.

El engranaje de Pedro Sánchez con la Administración de Justicia ha chirriado demasiado. En teoría el Poder Ejecutivo y el Judicial deben ser independientes en un estado de derecho, pero el caso es que en España existen demasiados canales comunicantes, también cuando gobernaba el PP. De todas formas el nombramiento de Dolores Delgado, exministra de Justicia con Pedro Sánchez, como Fiscal General del Estado despierta demasiados fantasmas de connivencia entre la Presidencia del Gobierno y la Fiscalía. El enfrentamiento entre el Gobierno y el Tribunal Supremo por los indultos a los condenados por el proceso soberanista de Cataluña puso a prueba el sistema y la pugna y falta de acuerdo entre PSOE – PP por la renovación del Consejo General del Poder Judicial es un lastre para todos que lógicamente repercute negativamente en la Administración de Justicia.

La cotidianidad demuestra que no hay filo pequeño ya que cualquier episodio con Marruecos, cualquier naufragio de emigrantes, cualquier ascenso o cese en la Guardia Civil, Ejército o Policía Nacional o cualquier declaración de un ministro en este gobierno de coalición, léase Garzón y las macrogranjas, puede desencadenar una tormenta infinita. Curiosamente no hay filos con la banca, al menos que se vean.

De todas formas hemos de reconocer que Sánchez tiene oficio al navegar por aguas turbulentas. También está bien protegido y tiene una buena colección de socorristas y flotadores, a pesar de que en muchas ocasiones se salva él solo ya que actúa como un rey – bis, un Poncio Pilato o un Secretario General de las Regiones Unidas de España, un árbitro y olvida – creo que con premeditación – que ocupa el escalón más alto del Poder Ejecutivo en el Reino de España.

Seguramente los filos forman parte del precio de los gobiernos de coalición, también le ayudan las propias contradicciones o quizás siempre gobernar fue patinar sobre los filos de varias navajas. Posiblemente un poco de todo. Cuidense de los filos del Covid19. Feliz año 2022.

[1] General José Manuel Santiago, abril de 2020. Ascendido en junio a Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil y cesado el 17/07/2021 – BOE.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Crecidas: precios, Ebro y coronavirus

 

Coronavirus

No se nos terminan los problemas en España. Tampoco en el mundo. A la crecida de los precios, en particular el de la electricidad, y de la inflación se unió el anunciado desbordamiento del rio Ebro y la paulatina, hoy ya veloz, subida de contagios por coronavirus.

La crecida del Ebro, ya controlada porque dejó de llover y gracias al trabajo de bastantes, es un fenómeno repetido a lo largo de los años. No es este el tema de hoy pero quiero dejar constancia de que esas subidas de nivel tienen soluciones, ninguna mágica por cierto. A mi modesto entender, se necesita un estudio profundo y detallado de la situación que debería cristalizar en tres compromisos-respuesta concertados entre Comunidades Autónomas y Gobierno Central: la periódica limpieza del cauce es necesaria pero no sería suficiente. Además habría que devolver espacios al rio y hacer determinadas infraestructuras hidráulicas. Me produce bastante desazón ver árboles ahogados, campos y carreteras anegadas, vecinos en alerta y pequeñas “venecias” temporales en Navarra, la Rioja o Aragón. También me causa una gran irritación comprobar la sequedad del Sur y el despilfarro del Norte. El problema del agua en España es asunto de Estado y en mi opinión, los trasvases no son de derechas ni de izquierdas, son una solución técnica que debieran contemplarse junto a la defensa del ecosistema Ebro. Es evidente que “las aguas” no son de las autonomías.

En cuanto a la inflación ya se toman medidas. El Banco de Inglaterra sube un cuarto de punto los tipos de interés. El Central Europeo finalizará sus compras de emergencia, debido a la pandemia, en Marzo del dos mil veintidós y el medio año siguiente mantendrá, o ampliará, su política estándar para comprar activos. Por su parte la Reserva Federal de EE.UU. propone recortar estímulos y subir los tipos el próximo año. Todo esto porque el exceso de liquidez nos ha llevado a cerrar el veinte veintiuno con una inflación próxima al cinco coma cinco %. La voluminosa masa de billetes puestos en circulación hacen que estos cada vez valgan menos y todo se encarece. Veremos cómo afectan estos recortes al proceso de recuperación que todavía mantiene a miles de empresas y trabajadores en los espacios UCI de la economía.

Y en cuanto al virus, después de tantas olas, ¿qué se puede decir? Parece que hay consenso en que la mutación Omicron (o) tiene un poder de contagio muy superior a la Delta (∆) y que “ha aprendido” a regatear a las vacunas. Aun así es preferible ponerse la tercera [dosis]. La letalidad de ambas, si una mata más que la otra, está en discusión. De todas formas las dos variantes son traidoras y malintencionadas y no podemos olvidar que somos nosotros los que transmitimos el virus y sabemos de sobra lo que tenemos que hacer.

Nuestro Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez parece haberse dado cuenta de que no tomar medidas provoca desconfianza y la ciudadanía se imagina cosas extrañas, quizás por eso ha decidido hacer hoy domingo, 19 de diciembre, una declaración institucional y no esperar a la reunión con los Presidentes Autonómicos, prevista para el miércoles 22, fecha coincidente con el cierre de los centros de enseñanza. La situación debe ser complicada pues los grandes bancos y grandes compañías de España han vuelto a permitir que desde el martes pasado, día 14, su personal teletrabajara. La ola hace semanas que se veía venir …. Austria, Alemania, Países Bajos, Reino Unido, etc…

Las circunstancias, en general no son alentadoras, pues al cansancio social se une un estado económico delicado y un sistema legal desarticulado, llegando a incomprensibles contradicciones entre territorios. Ante contradicciones judiciales y políticas se impone la necesidad de una línea de actuación común, unas normas básicas. Ciertamente las Autonomías gestionan pero el Gobierno Central debe marcar una política sanitaria para todo el país. En palabras de Ignacio Varela, Onda Cero, el Gobierno debe hacer una política de concertación con las Autonomías y con la oposición. No es hora para confrontaciones.

La ausencia de una ley de emergencia sanitaria nos lleva directamente a la Constitución, pero ya sabemos, porque lo ha dicho el Tribunal Constitucional, que no se puede aplicar el estado de alarma y suspender derechos fundamentales a causa de la pandemia. Así que la ciudadanía vuelve a ser pieza clave: Sabemos lo que tenemos que hacer y no podemos esperar a que nos lo digan: uso de mascarilla también en exteriores, gel, distancia, evitar aglomeraciones (cines, teatros, restaurantes, oficios religiosos, conciertos, discotecas, etc…), comer en pequeños grupos (también en casas), ventilación, prioridad de espacios al aire libre,…Tenemos que aumentar la responsabilidad de nuestras acciones y desde luego exigir que nos traten como adultos, nada de paternalismos estúpidos. Debemos exhibir nuestra madurez.

Desde luego seguir con la vacunación, de acuerdo con las autoridades sanitarias, es otra pieza de la solución para evitar el virus o sus graves consecuencias. Por último una reflexión: cuidemos a los centros y personal de Atención Primaria que son lugares hoy de máxima presión. No debemos acudir por menudencias, hay que respetar al personal y no agobiarlos, seguir sus instrucciones, evitar exigencias y voces, hacer consultas por internet o por teléfono….. Ayudar a que no colapsen forma parte de nuestra solidaridad, empatía y reconocimiento.¡¡Todos y todas vamos a salir ganando¡¡....También nos sentiremos mejor.

Esta Navidad, estas fiestas, es una ocasión excepcional para colaborar y hacer realidad el espíritu navideño que, estoy seguro, todos llevamos dentro. Feliz Navidad. Felices Fiestas.

 


martes, 14 de diciembre de 2021

Un militante, dos partidos

 

Otoño en Córdoba: amanece (2021, Foto Sebastián Muriel)

Fue Antonio Machín el que cantaba la canción de “Corazón loco”. En ella se cuenta que no se puede comprender cómo se pueden querer dos mujeres a la vez, y no estar loco. Luego lo explica al aclarar que “Una es el amor sagrado……La otra es el amor prohibido”. En fin, situaciones que cantan los poetas y a las que la existencia nos expone.

                He recordado esta canción porque hace unas semanas Manuela Carmena planteaba, lejos de posturas clásicas de toda la vida, que “Los partidos tienen que evolucionar. ¿Por qué no se puede ser de dos a la vez? y añado yo ¡y no estar loco!

                A lo anterior uno la reflexión que hace Fernando Savater, en el Huffpost, el pasado 4/12/2021. A lo largo de su entrevista decía así: “La política democrática actual es una combinación del capitalismo en la producción, socialdemocracia en la redistribución y en la garantía de derechos y liberalismo en las costumbres e ideas. Habrá que hacer más hincapié en una cosa o en otra según el devenir histórico”. Más o menos viene a decir que su solución participa de “un tres en uno” que bien pudiera ser simultáneo o irse alternando con el paso de los años.

                La experiencia vivida y lo que conozco me indican que somos muchos los que no cabemos en un partido y que los que militan en alguno, con frecuencia se tienen que morder la lengua, ponerse una pinza en la nariz para votar o taponarse los oídos con hormigón armado. También a veces, hemos podido comprobar que la disciplina de partido es prima hermana de la camisa de fuerza. Y en ocasiones, llegado el caso, son muchos los que despotrican del voto de obediencia que rige en la Iglesia Católica y luego se comportan como mansos corderos ante determinadas decisiones del líder del partido que en el fondo detestan. Vivir para ver.  

             La solución que algunos hemos encontrado, supongo que lo mismo que muchas otras personas, es – ante la imposibilidad de militar en dos partidos o de meter dos papeletas en el sobre – votar una vez a uno y otra vez a otro. Es cierto que al disponer de varias elecciones en diferentes ámbitos (municipal, autonómico, nacional y europeo) la presión al votar disminuye, pero eso no acaba de arreglar el fondo de la cuestión, ya que la solución que te convence es un mitad y mitad del programa de dos partidos. Un intento de lo que estoy diciendo es la forma de elegir a nuestros senadores: en mi provincia yo puedo optar hasta por tres personas de tres partidos diferentes. La pena es que por legislación el Senado decide pocas cosas y no muy importantes. Es el Congreso el órgano realmente decisorio y ahí están los partidos como ejes y palancas del PODER, con mayúsculas.

                La cuestión que planteamos también la podrían solventar dos entre el desplegable abanico de partidos, bien coaligándose antes de la jornada electoral – que sería lo más correcto y ético, creo yo – o bien hacerlo después del escrutinio; pero en esta tierra que es España –seguramente ocurra también en otros sitios - los egos predominan sobre coaliciones y más si la alianza se intenta entre la izquierda y la derecha. Incluso unos acuerdos entre partidos de “la misma familia”, salvo casos de excepcional supervivencia basados en puros intereses comunes, terminan – con el paso del tiempo – con una separación por decantación de los intereses propios. Por eso si los partidos no favorecen la posibilidad de un centro político amplio, debería ampararse que la ciudadanía, voluntariamente, militara en dos sitios, porque evidentemente ninguno está en posesión de la verdad y la solución suele tener porcentajes repartidos en otras soluciones. ¿Qué tal un neoliberalismo socialdemócrata?.

 Intuyo que en el espectro político nacional ningún partido está por la labor de admitir militantes que militen en otro. Tienes que decidirte por mamá o por papá. Fernando Ballano, en su “Tierra de nadie” (2021), comenta que, en la Guerra Civil, un chófer fue expulsado del sindicato de transporte de la CNT por pertenecer a ¡¡¡ cuatro partidos políticos!!! Seguramente, eso ya es demasiado.


Nota: Me siento muy halagado por la fidelidad de varios seguidores en Europa, fuera de España, especialmente de Francia y Alemania. También por unos fijos estadounidenses. Perdonad que no os cite a todos, pero estos son los más numerosos. Gracias y un cordial saludo.