jueves, 22 de octubre de 2020

Palabras: un seductor disfraz

                           


                 En una sociedad como la actual, en mi opinión bastante líquida, las palabras forman parte esencial de su etérea existencia. Si fuera sólida serían los hechos pero no es el caso. Orales o escritas las palabras van formando discursos, construyen las ideas y las hacen caer como chuzos de punta sobre nuestros cerebros intentando anidar o lavarnos la mente.

               Hay palabras también que hilvanan reflexiones, palabras más pensadas que invitan al silencio, al compromiso activo, al estudio interior o a la investigación. Estas modalidades, que construyen conciencias y dejan en pelotas a nuestros demagogos, se retienen peor y se olvidan más pronto al requerir esfuerzo para ser aplicadas. Son palabras de padre, de maestro de escuela o las que oyen las ovejas de boca del pastor. El ser humano tiende a aceptar con agrado la diversión y el circo y ante cualquier obstáculo por pequeño que sea intenta rehuirlo, alejarse de él, y si no se pudiera, se mata al mensajero. Nuestra tranquilidad, aunque sea con bobadas, por encima de todo.

               En este mundo de tanto charlatán asesorado los manipuladores nacen como setas, que escondiendo verdades, abusan con sencillas imágenes y mágicas palabras para disfrazarse de lo que les parezca y burlarse de todos.

               Una buena mañana se autollaman demócratas y con caras campañas y súbditos con sueldos se adornan – y se adueñan - de valores como la libertad, la justicia social o el bienestar común de la ciudadanía. Oyen pero no escuchan las voces de la gente, haciendo solo caso de su voz interior y su red de asesores. Emitido el mensaje, los medios, afines o pagados, repiten el recado hasta la saciedad. La ciudadanía, inmersa en sus problemas de salud, de trabajo, de cuidado de niños y algo de vacaciones asiste impotente al terrible espectáculo…..¡ No se ocupan de mi… se murmura entre dientes!

               Ante los nubarrones de crisis o desgracias, los trapaceros vuelven a aparecer envueltos en palabras como los salvadores y relativizando. Sus palabras y aquellas que vocea su guardia pretoriana, amigos enchufados en su gran mayoría, son escudos de acero que impiden la llegada de una palabra crítica y la hacen rebotar hiriendo gravemente a quién la profirió: ¡Tú no eres patriota ni quieres a tu gente!

               En veinticuatro horas se cambian de uniforme y las palabras ahora disfrazan a un gran líder que parece arreglar los problemas del mundo: grandes declaraciones, formato muy pensado, palabras elegidas, escenario previsto y prisas aparentes …. cómo si se tuviera mucho trabajo urgente o se fuera objetivo de un sabido atentado. ¡Un líder que no simula prisa no merece ni serlo!. Pero en cinco minutos las palabras – y una sutil visita al armario portátil -  transmutan a esta gente en un enorme fan de tenis o de fútbol y ahí tienes a los socios del club “da igual el nombre” aplaudiendo a rabiar las manidas palabras de lo bien que lo hacen.

               Pero ¡Oh, sorpresa infinita!, en un par de segundos, el gran camaleón tiene palabras de ánimo para unos rotos padres que han perdido a su hijo y se convierte así en un doliente más que todos reconocen: ¡Cómo lo siente!, dicen.

               En su interior, estos personajillos – osados como pocos – se creen superdotados y ahora aparenta ser un gran economista, al rato puede hablar de la Universidad, a los cinco minutos soy pequeño empresario que sé de mis problemas y al cabo de una hora proclama la eutanasia como la solución. Coleccionan seductoras palabras para vender derechos y olvidar los deberes. Usurpan ilusiones, son ladrones de sueños, hipnotizan la ética y acaban reventando todos sus compromisos. Todo gracias a unas palabras usadas como fármacos.

               Las palabras son trajes de disfraces, vestidos momentáneos para salir del paso. El problema, al final, lo tiene aquella gente que se dejan embaucar y no filtra lo oído para quedarse con la incontrovertible realidad que se apoya en los hechos. Contra las falsedades y la amoralidad, el pensamiento crítico[1], aunque nos cueste esfuerzo.

               Parole, parole, parole,…., al parecer casi siempre fue así.

Septiembre de 2020

Nota: Publicado en Diario Córdoba 14/10/2020

https://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/palabras-seductor-disfraz_1392257.html



[1] El pensamiento crítico tiene como soporte la lectura, la reflexión y el cultivo de las propias palabras. Leer como remedio y construir nuestro vocabulario personal. Me queda la palabra. Nos queda la palabra.(Observación de Carmen)

viernes, 18 de septiembre de 2020

La dehesa transformada

               

            El mundo de las emociones y de los sentimientos es un vasto misterio: Innumerables por su variedad y orígenes, niveles de intensidad, escenarios en los que se generan y expresiones que pueden concretarlos. ¿Cuántas emociones y sentimientos pueden generarse en los seres humanos y de qué tipos? Paseando por la red me he tropezado con una lista que describe hasta más de 250 y seguramente encontraremos más.

               Hay emociones positivas como son la alegría, la superación, el afecto, la libertad o la empatía. En casa de la negatividad habita la ansiedad, la desolación, la perfección, la venganza, la envidia, el desdén o los celos. En un tercer cajón podríamos encajar emociones y sentimientos ¿más neutros? Tengo mis dudas. Aquí podrían citarse aburrimiento, encanto, timidez, alivio, sorpresa, autonomía, concentración, firmeza, curiosidad, nostalgia, simpatía,….aunque será la intensidad de estos estados la que desplace a la persona hacia su beneficio o perjuicio.

               En todo caso emociones y sentimientos son esenciales para vivir y debiéramos aprender a digerirlos. No estaría mal que en casa y en la escuela se dedicaran diez minutos al día a esclarecer lo que encierra cada uno de ellos analizando situaciones cotidianas, fotos, poesías o pequeños relatos. La inteligencia emocional nos marca, es factor decisivo en nuestras vidas y es soporte para la profesión, en las relaciones humanas y también, por supuesto, para saber aprovechar el tiempo libre.

               Paseando por la dehesa de La Jara me sorprendió el perfil del desgarro de una encina caída. Mis ojos se quedaron prisioneros de sus entrañas rotas de forma irregular. No pude resistir y eché las fotos que ilustran estas líneas.






                ¿Qué emociones se adueñaron de mí ante tal despropósito? Mi primer desconsuelo fue pena y desolación. ¡Una enorme desgracia para un árbol, pensé! Luego seguí mirando. La observé en el silencio y descubrí un dragón despedazado que parecía estar vivo y me miraba agónico, capricho natural que el viento cinceló con su empuje asesino. Luego seguí sintiendo abatimiento, aflicción, agobio y amargura; angustia, asombro, ausencia; derrota, desaliento; desasosiego, desesperación, disgusto; estremecimiento, fastidio e impotencia; melancolía, nostalgia, pesadumbre y una tremenda vulnerabilidad. Me había identificado con la encina y sus enormes trozos eran parte de mí. Era mi cuerpo fragmentado el que yo contemplaba y sentí con temor la imposibilidad de unirlo. Esto me generó un enorme dolor, realmente insoportable, y me alejé de allí buscando ayuda. A mi alrededor yacían otras encinas e imaginé personas. La dehesa había mutado en un gran cementerio.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Vuelta al Cole 2020 en este país [España]

 Última hora


“El Ángel de la Guarda asumirá las competencias ante el COVID 19”

               Según nos informan y a la vista de lo visto y oído hemos hecho un cuadro / resumen para entender mejor cómo será la vuelta al cole en este país [España] en medio de la segunda oleada del COVID 19:

  1. El Sr. Presidente del Gobierno de un estado cuasi federal DELEGA en
  2. Ministra de Educación del estado cuasi federal que DELEGA en
  3. Presidentes y Presidentas de las Autonomías, que DELEGAN en
  4. Respectivo-a Consejero o Consejera de Educación que DELEGA en
  5. Delegados o Delegadas Provinciales, que DELEGAN en
  6. Alcaldes y Alcaldesas de ciudades y pueblos, que DELEGAN en
  7. Directores y Directoras de Colegios e Institutos que DELEGAN en
  8. Profesores, Profesoras y Conserjes, que DELEGAN en
  9. Delegados y Delegadas de grupo (clase), que DELEGAN en
  10. Delegados y Delegadas de subgrupos, que DELEGAN en
  11. Cada Alumno y Alumna,  DELEGAN en
  12. Su perro y en su Ángel de la Guarda. Estos asumen su responsabilidad, pero no descartan solicitar a su escalón inmediato superior el Estado de Alarma si ven que la situación “se les escapa de las manos”.

               La primera conclusión que se desprende de esta serie de medidas, por supuesto avaladas por nuestra Constitución, es que el virus nos ha enseñado a lavarnos las manos, dando ejemplo a nuestros compatriotas [los españoles] el poder ejecutivo de este país [España].

               La segunda conclusión es que nuestro Presidente, Pedro Sánchez, sólo asumirá sus responsabilidades COVID 19 si se lo pide una mayoría cualificada de ángeles de la guarda de  los niños y niñas de este país [España].

                                                                          Este país [España], a 26 de Agosto de 2020

Nota: Evidentemente esto es una caricatura, una exageración exagerada de la situación. Hay personas honradas y responsables trabajando en la política española. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

miércoles, 15 de julio de 2020

Neonormalidad y alrededores

               Le temo más a un neologismo que a una noche sofocante de verano como la que acabamos de pasar en la que el termómetro de mi salón no ha bajado de los treinta. En esa especie de letargo sudas, bebes agua, te levantas, vuelta y vuelta,… pero una ducha fresquita y con un buen desayuno respirando la mañana te recuperan y hacen que te sientas bien.

               La noche termina, pero el neologismo sigue ahí trabajando, machacando, día tras día, semana tras semana, pegajoso y deformando todo lo que nos rodea. En las radios, en las teles, en la red y en los periódicos la nueva normalidad, expresión falsa y malévola desde el momento de su concepción para describir el postconfinamiento de la COVID-19, goza de una ubicuidad infinita escondiendo el conjunto de anormalidades que nos acompañan desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

               Entiendo yo que para combatir el virus no se nos puede hacer creer un abanico de nuevas normalidades porque no es ético, no corresponde y no es normal que vayamos a todos lados con mascarilla, que se hayan suspendido todas las ferias y fiestas del verano, que la mitad de los hoteles no hayan abierto y que haya menos turistas en España que elefantes en la Antártida. Tampoco es normal que España sea un ramillete de rebrotes y no se hayan pensado alternativas al estado de alarma para estas nuevas oleadas. La idea de nueva normalidad es un invento que suaviza los errores cometidos. Personalmente creo que eso de que volvemos más fuertes nos conduce a pensar directamente en que estamos peor, bastante peor que en la crisis del 2008, porque a lo financiero hay que añadir lo sanitario y lo social con un Gobierno de la nación sustentado en populistas, nacionalistas y separatistas. Así que de nueva normalidad, nada de nada: tras el estado de alarma estamos en una distopía que podríamos definir con el oxímoron de una normalidad anormal.

               Para desenmascarar esa neonormalidad, me viene a la cabeza que política real y valores en la escuela no coinciden para nada. Algunos docentes, cientos de miles diría, nos hemos pasado más de treinta años inculcando la honradez, el esfuerzo, condenar el copieteo por su insolidaridad, ensalzar la amistad y la lealtad, exigir el respeto a los demás, evitar los insultos, trabajar la igualdad (ante la ley, hombre-mujer, de oportunidades….), emparejar derechos con deberes, trabajar en equipo, no al acoso, valor de la tolerancia, no discriminar por sexo ni por tendencias sexuales,…etc…etc…. y con cierto desencanto vemos que el engaño y la mentira siguen siendo valores esenciales, que el insulto es natural, que un carné o el interés superan a la honradez y que la capacidad no tiene nada que hacer frente a cierta afinidad ideológica. La neopolítica me ha enseñado que una persona puede ser machista y feminista, depende, y que se puede tener un amor infinito por España, los españoles y las españolas y pactar con quién pretende nuestra desaparición como estado. También que las peticiones de comisiones de investigación siguen siendo selectivas, muy selectivas, depende para quién y por qué, así que de igualdad tampoco mucho. También me he percatado que hay dos tipos de fascistas: los de derechas y los de izquierdas. Al parecer los primeros son los malos, cuando en la escuela aprendimos que nefastos son los dos. Aparte de eso, ¿Es normal que el INE cuente casi 20.000 muertos más por COVID 19 en España que el Gobierno? ¿Cómo es posible que la Universidad de Cambridge (2020-07-14) nos califique como el peor gestor del mundo de la pandemia? ¿Es esto también nueva normalidad?. Pensándolo bien, todo esto no es nuevo, es la normalidad incluso en las semanas más graves de pandemia.

               Las semanas post – confinamiento debieran ser una oportunidad para recuperar el ánimo, algo de tranquilidad y todo el turismo y todas las empresas que se puedan. La post – alarma debe de ser temporada de descanso para los sanitarios y para todos aquellos que se han volcado en cuidarnos. Los políticos tendrían que trabajar duro, dar toda la estabilidad que puedan ante tanta incertidumbre, decir la verdad de las dificultades económicas, despejar los nubarrones que impiden la claridad sobre los pandémicos marzo, abril y mayo y alumbrar soluciones y acuerdos ante el sombrío otoño que se acerca. Y no empleen neologismos, por favor. Explíquennos con transparencia a que nos enfrentamos, sean responsables y exijan la responsabilidad de todos y, mayormente, den ejemplo: clarifiquen y no entorpezcan.      

        Nosotros, la sociedad civil, tenemos que colaborar a tope con la situación y no generar más problemas de los que ya hay. Es un puro sarcasmo tanto aplauso a sanitario y ahora volver a llenar los hospitales….¡¡¡ por favor!!! Un poco de madurez y un poco más de respeto. Si hay que ponerse la mascarilla te aguantas y te la pones, mejor eso que contagiar a tus padres o a tus personas queridas. Y si te tienes que quedar en tu casa te quedas y si te tienes que jorobar un poco….pues te jorobas…¡¡ Lástima de personas ancianas que han muerto solas en residencias, lástima de esfuerzos de tanta gente para llegar hasta aquí……para que ahora vengan unos pocos inmortales a hacer su santa voluntad y a fastidiarnos a todos!!. ¡¡ Qué mala memoria!!.

 

 

 

 

martes, 16 de junio de 2020

Entre locura y realidad

             Es la tercera vez que publico este artículo ligeramente corregido cada vez y , en mi opinión, no acaba de perder actualidad. ¡ Salud!

            Entiendo que vivir es un mix de conocimientos, desdicha, felicidad, súplicas, trabajo, preocupaciones, sentimientos, viajes, política, salud, experiencias, contradicciones, lo malo, lo bueno, etc. La mezcla es la esencia de lo cotidiano y a veces nos resulta difícil identificar lo fundamental porque, normalmente, se nos muestra disfrazado. Todo aparece formando parte de todo. Las conexiones dominan los espacios. Las interesadas más. Mientras, las mentiras forman parte de cualquier verdad, lo blanco se combina con lo negro y las sombras se confunden con la luz tejiendo zonas de penumbra. Lo que puede ser bueno para la Naturaleza y para la vida se convierte en un problema a la hora de intentar comprender las realidades social y política. Ante la galaxia de opiniones e intereses, estos escenarios cristalizan en ilusiones mentales difuminadas, en desvanecidas nubes sin perfiles: existen pero nos resulta muy difícil interpretarlos y llegan momentos en los que ¡¡¡Ya no sabes a quién creer ni lo que creer !!! Lo sencillamente complejo ha sido sustituido por lo complicado de la sencillez.

            Entiendo que tanta tergiversación, tanto retorcimiento, intenta que no comprendamos, y en ese maremagnun de falsedades, que no tengamos elementos de juicio claros para pensar por nosotros mismos. Todos nos mienten. Son unos embaucadores que pretenden que aceptemos sus mentiras como nuestra verdad, y sobre todo que seamos obedientes y sigamos sus consignas. Todos trabajan para convencernos, no de su bondad sino de la maldad del otro. La política ha pasado de ser el arte de lo posible al arte de la mentira. A mi entender esto explicaría el éxito de los populismos: mensajes directos y simples, concretos y políticamente incorrectos, aunque en el fondo sean más de lo mismo o incluso peor, pero entran mejor a causa de la ley del mínimo esfuerzo para entenderlos.

            Armas tradicionales son y han sido: El poder, lo pícaro, lo válido, el implacable tesón, lo práctico, el brillo, la confusión, lo útil, nuestros euros, lo manejable, las imposibles promesas, lo reutilizable, la vivienda necesaria, las trampas, la agresividad disfrazada de pacifismo, el pisotón, la discriminación, el bofetón, la exagerada adjetivación, la envidia, el engaño, la intolerancia, el enfrentamiento, la frialdad, el sentimentalismo, el futuro bienestar, la insensibilidad, el avasallamiento, el aislamiento, la soberbia, el quítate tú que me pongo yo, el engreimiento, lo vacío, la imagen, el marketing, la psicología social, los big – data, el doble rasero, la falta de compromiso, la falsa solidaridad, tusproblemassonmisproblemas, la tergiversación, el puro interés, el chantaje, el ocultamiento, el insulto vestido de alabanza, etc.

            Resultaría difícil, muy difícil, establecer una priorización y mucho menos una clarificación de estos componentes en una situación cotidiana o ante un problema social o sanitario grave. Se encargan de que esto sea imposible. Pero es terriblemente fácil darse cuenta de que lo que nos rodea contiene significativos porcentajes de todo lo anterior. Siempre lo hubo en el mundo. Siempre existió. Pero hoy parece estar más presente que nunca.

            Tigres disfrazados de payasos que inauguran cementerios. Reuniones de focas ordenadas y sentadas que se dan la palabra cuando el semáforo se pone verde. Fábrica de ideas enlatadas con precinto de garantía y con fecha de caducidad. Iglesias llenas de pájaros sentados con botellas de butano amarradas a la espalda. Cuerpos acostados en catres sin somier y sin colchón, sólo con sábanas. Pensamiento único. Escuelas llenas de paja esperando que lleguen los burros. Farmacias que venden menús de cócteles venenosos. Gobierno teledirigido desde la cárcel. Barcos con patas de avestruz que sustituyen al metro y al centímetro. Bolígrafos en estado de catalepsia. Uñas que crecen hacia dentro. Ballenas que incendian montes. Partidos de fútbol jugados entre serpientes con pelota de granito. Libertad presa… ¡No os preocupéis, todo va bien, es normal ¡

            Elefantes que caminan por los hilos del teléfono llevando cada uno una palabra. Asesinos que conferencian en universidades. Enamorados condenados a desenamorarse por tribunales de águilas. Latas de comida para el 3.500 donde los conservantes totalizan el 95 % de su contenido. Inútiles que legislan, gobiernan y dicen todo lo que se les ocurre a través de una cebolla microfónica. Robots vestidos con corbatas y papel higiénico haciendo el amor a un bidón de gasolina. Traficantes de droga repartiendo cuadros de Goya y Picasso entre buitres con corbata. Arquitectos que construyen hormigueros y panales para abejas de plástico. Presidentes y ministros vendiendo hamburguesas metálicas caramelizadas y sabor a fresa. Guitarras que tocan cuando se les sopla por una clavija. Manzano repleto de jeringas. Palabras sin letras. Cielo sólido. Políticos que escriben la Historia. Ministerios que no saben sumar muertos del Covid. Fallecidos sin rostro.

            No os preocupéis, todo va bien. Es normal. El tiempo camina a nuestro favor.

            Hospitales convertidos en supermercados, bancos transformados en cuevas de ladrones para perder miles y miles de patatas en metálico, periódicos con hojas de cemento, luz oscura, sol frio, nieve negra. Mares como sepulcros, llaves de azúcar. Granjas de tijeras medianas y pequeñas que hablan inglés. Mesas sin patas. Palacios de hielo convertidos en morgues. Ojos sin cara. Enanos mentales sinvergüenzas mutados en éticos intelectuales. NO TEMÁIS. TODO VA BIEN. ES NORMAL. EL TIEMPO AVANZA A NUESTRO FAVOR. NO HAY PROBLEMA. ESTAMOS TRABAJANDO. LO TENEMOS TODO CONTROLADO.

viernes, 29 de mayo de 2020

¿Dolor?

¿Dolor?
Lienzo de Juan Lucena, pintor jerezano. Homenaje
a los muertos por el coronavirus.

No, no me vale,
no me vale ese dolor.
Ese dolor calculado,
ese dolor de finos vestidos negros y corbatitas de luto.
Un dolor interesado, un dolor prostituido, un dolor televisado,
un dolor que llega tarde con caras de circunstancias y pensados escenarios.
Un dolor empaquetado, un dolor teatralizado,
un dolor que tiene fechas, inicio y caducidad.
No, no me vale ese dolor esperado tantos meses.
No me vale porque no es.
Prefiero los gimoteos y lágrimas contenidas de familiares y amigos confinados en sus casas.
Ese dolor silencioso de seres desconocidos,
ese dolor enclaustrado en pechos y corazones en los momentos cruciales.
Ese dolor solitario que nunca podremos ver.
Ese dolor infinito que no ha encontrado consuelo, ese dolor desgarrado.
No, no me gusta ese dolor adobado por cocineros de imagen y cámaras de TV.
Nada que ver, por supuesto, con el dolor que reinaba sobre la pista de hielo el pasado mes de abril.

No, no me gusta ese dolor tan oficial como frio,….

aunque algo consolará.

jueves, 14 de mayo de 2020

¡ No somos inmunes, aún !

    
Sobre la gripe española de 1918

      Ante la atenuación de las medidas de confinamiento los aires de una temida, deseada y tímida libertad comienzan a recorrer los rincones de todo el mundo. También en esta España nuestra usada como arma arrojadiza para machacar al primer adversario político que "se me oponga a algo". Sin ánimo de hacer balance, hay demasiadas cosas, hemos pasado del triste - y luego borrado – tuit de la Sra. Ponsatí “De Madrid al cielo” a que Rafael Simancas, diputado socialista, afirme que las cifras altas de contagiados y fallecidos en España se deben a que en España está la Comunidad de Madrid, tercera región del mundo en letalidad [1] por coronavirus. Por el medio quedan las declaraciones de Casado culpando a Sánchez de los muertos por el virus o Pablo Iglesias dando un soberano repaso a la Monarquía y acusando a Isabel Díaz Ayuso de «jugar» con la vida de los ciudadanos y de anteponer la propaganda a la salud. Dª Isabel se la devuelve a D. Pablo acusándolo de lo mismo. En Cataluña algunos independentistas pasan del España nos roba al España nos mata. De Abascal no hablo. En fin, todo sea por tranquilizar al país en medio de la peor crisis de la Historia de España después de la Guerra Civil. La fortaleza de España como Estado resulta difícil de comprender. De todas formas se me ocurre pensar: “Si Paris valía una misa ¿cuánto vale Madrid?.
                    Salgo a pasear todos los días a las ocho de la tarde, que es la hora que me toca, tratando de evitar los “circuitos” más frecuentados. Cuando detecto a alguien sin mascarilla me cambio de acera constatando el gesto de desaprobación que me ponen algunos. En mi interior me digo: “Si tú tienes opción a no tapar tu cara, apelo a mi derecho de cambiarme de acera” [2]. Entiendo que ante el virus el peligro de hoy es el mismo de ayer y de hace tres semanas, solamente que ahora los hospitales – entre las personas que han muerto y los que se han curado – disponen de más medios y mayor experiencia para atender a posibles pacientes. Pero el virus es el mismo o a lo peor más grave debido a mutaciones.
               Al aumentar la gente que ahora puede salir suben las ocasiones de posibles contagios. Las limitaciones que nos manda el Gobierno se van a ir aflojando si la cosa va bien y hemos de ser conscientes que un futuro rebrote depende de nosotros, el número de ingresos en UCIs y hospitales depende de nosotros, el aumento del paro depende de nosotros, que vengan los turistas depende de nosotros, que se corten los ERTEs depende de nosotros,.... El futuro de nuestros mayores, de nuestros hijos, de nuestras pensiones depende de nosotros…..y más ante el bajo porcentaje de inmunidad general que se está detectando. Apenas rozamos el 5 %, lo que quiere decir que el rebrote depende del comportamiento del 95 % de la población que aún no tuvo "contacto" con el virus. Sé que no somos el único motor de futuras desdichas, que existen otras causas, pero quiero insistir en nuestra mejor solidaridad y en el mejor de los respetos. Esa colosal masa de desconocidos que formamos todos tiene mucho poder para dar buen ejemplo y en estos momentos decisivos debe estar ahí y darlo.
               Hemos de TRABAJAR para no contagiar y también EVITAR que nadie nos contagie….. mientras más contagios será peor para todos ….atención a contagios de jóvenes y niños .... por eso es necesario tomar las precauciones que ya hemos aprendido y más ante escenarios o personas de riesgo. Yo no soy sanitario pero tengo muy claro que hemos de reinventarnos y vivir con el virus. Así que:
  • -        Me seguiré lavando las manos con agua y con jabón y no me faltará el gel desinfectante.
  • -        Ante la duda de contagiar a alguien, usaré mascarilla cuando salga a la calle.
  • -        Mantendré la distancia con mi propia familia y gente conocida.
  • -        Me moveré justificadamente, sin ser un ermitaño, según se me permita.
  • -        Ventilaré la casa.

               El tema de las fases y los distintos ritmos establece un marco legal – hecho por el Gobierno con el mejor juicio – pero nunca es una garantía para evitar contagios. Si sabemos las reglas QUE NOS IMPONE EL VIRUS no podemos pagarla con vecinos, amigos y algunos familiares. Con la conciencia de que somos muy importantes en esta situación, no podemos olvidar el enorme esfuerzo realizado por tantísima gente, de tantas profesiones, para llegar aquí. Esfuerzo que no podemos derrochar.
               Tenemos que movernos para evitar la extraordinaria ruina, económica y social, que se nos viene encima. No podemos agravarla con nuestras negligencias. No estamos inmunizados y no podemos comportarnos como si no pasara nada.
               Respecto a los políticos – temo a las aguas mansas como a los deslenguados - les deseo lo mejor y les sugiero usar la mascarilla mental – al menos – para evitar que salgan palabras venenosas que tanto daño hacen intentando ganar un puñado de votos y unos miles de euros. La política es un oficio noble….no adulteren sus fines ….. ya saben….el bien común, la libertad, solventar los problemas de la ciudadanía, vocación de servicio, …..¡¡ ustedes ya me entienden !!.




[1] Esa afirmación, sacada de la Vanguardia parece no ser cierta. La letalidad es un cociente entre la cantidad de personas que mueren en un lugar y en un período de tiempo determinados y el total de los contagiados. Con ello quiero decir que el virus ha sido mas letal en otras CC. AA. que en la de Madrid. Es lógica del virus que mueran más personas donde hay mayor concentración de población. Es cierto que en Madrid es donde más gente ha muerto en términos absolutos, pero su porcentaje de letalidad es menor.
[2] Para un usuario de una silla de ruedas la acera se convierte en un camino único ante "un sin mascarilla". No tiene alternativa.

sábado, 2 de mayo de 2020

Esto no ha terminado

        
          Hoy, dos de mayo de 2020, comienza en España el proceso de disminución gradual de las medidas de confinamiento establecidas para combatir la pandemia que venimos sufriendo desde hace unos meses. Creo que somos muchos los que tenemos algunas dudas sobre la fecha de inicio de estas medidas, su forma de elaborarse y de aplicarse, pero también es cierto que la economía apremia y el Gobierno ha tomado la decisión. Sus razones tendrá y deseo con fervor que acierte totalmente.
         Yo no sé la solución, ni siquiera albergo una propuesta, pero si me hubiera gustado mayor consenso social y desde luego político: El Gobierno Central debiera haber tomado en cuenta algunas sugerencias de las plurales Autonomías y de la oposición. Tendría que escuchar más a los agentes sociales. El consenso no debilita a nadie y todos se refuerzan en estos tiempos de tanta incertidumbre. No nos podemos permitir fracasar y el Estado solo no puede con esta tremenda carga.
          Por cierto que en lugar de confinamiento, palabra muy ligada con condena, creo que hubiera sido mejor utilizar retiro, reclusión voluntaria o sugerido aislamiento. En el confinamiento te obligan, en los segundos términos ponen a trabajar tu responsabilidad. Tengo que reconocer que el lenguaje guerrero no me ha gustado nada porque oprime más que protege, inclina a obedecer más que a colaborar. Apelar al alma ciudadana, a la cooperación frente a la imposición me gusta mucho más. Quizá el modelo chino influyó en la medida pero el camino es largo y lo dice el refrán: “Más corre el galgo que el mastín, pero corre más el mastín que el galgo si el camino es largo”. En cualquier caso, no voy de doctor a posteriori. Simplemente en la escuela es lo que yo aprendí y es lo que yo enseñé: Vencer no es convencer, aunque seguramente en este caso el Gobierno no halló mejor salida y es lo que había que hacer.
          Desde el principio he sido de la opinión que el virus nos tenía que servir para fortalecer la sociedad civil, para afinar mejor aspectos sanitarios, para vigorizar conexiones más fuertes entre Administración y sociedad (empresas, medios de comunicación, trabajadores, familias, funcionarios, etc…), para caminar juntos y encontrar soluciones con algún pegamento. Tengo varias razones para fundamentar que en esta “cincuentena” han sido mejorables actitudes y formas, a pesar de las ingentes muestras de solidaridad y entrega. Los déficits de pactos y empatías necesarias los sitúo en todo el arco del espectro político, excepto nobles excepciones de personas concretas que confirman la regla. La sociedad civil en su conjunto roza una nota muy alta y en casos conocidos matrícula de honor. En cualquier caso el ámbito político tiene y tendrá ocasión y tiempo de mostrar sus bondades y su preocupación por la ciudadanía poniéndose de acuerdo.
          Es por eso que ahora, de alguna forma entiendo que el Gobierno devuelva cierto protagonismo y reconozca la mayoría de edad a esa sociedad aislada por el virus y el estado de alarma. Creo que es un riesgo que merece la pena correr y el Gobierno hace bien en atenuar su protección y darle responsabilidades a la gente corriente. La confianza genera confianza. Tenemos que aprender a convivir con el virus haciendo una vida lo más normal posible y con responsabilidad y medidas lo vamos a lograr. La pelota está en nuestro tejado y tenemos que jugar a no contagiar ni que nos contagien.
          Personalmente me atrevo a sugerir – siempre que sea posible - pocas normas, básicas y muy claras: Hay que seguir con el más que frecuente lavado de las manos, mantener la distancia de dos metros o más, usar la mascarilla, no tocarse la cara, evitar muchedumbres, mantener la familia como “unidad en la calle”, etc. Un número elevado de reglas minuciosas está condenado al incumplimiento y hasta los que vigilan tendrán dificultades para su aplicación. Guardias y ciudadanos somos “presuntos inocentes”….. pero hemos de darnos cuenta que somos eslabones precisos en la cadena de contagios. De ahí nuestra importancia y respeto a los otros.
          Ya para terminar, considero que para que esta etapa tenga un final feliz y transcurra más rápido hemos de hacer más tests, por miles, por millones, para poder aislar a aquellos que transmiten. Tenemos que encontrar los focos, los orígenes y presionar ahí. La estrategia de esconderse del virus ha sido positiva y ha dado resultados pero necesitamos fraguar un paso más, selectivo y certero: detectarlo y aislarlo.
          Si esto no sale bien daremos marcha atrás. La culpa será nuestra. Hay que tener cuidado porque el virus sigue aquí con nosotros y desgraciadamente sigue muriendo gente. Esto no ha terminado.

jueves, 16 de abril de 2020

Pactos y trastornos

                    ¿Se os olvidó que estamos todos juntos? ¿Se os acabó el alma, el corazón?[1]
             
         Las candentes noticias sobre el coronavirus y la clase política me distraen a diario de mi entretenimiento mantenido hace años: poner al descubierto historias de mi pueblo se ha convertido ahora en camino rebelde difícil de seguir ante el asedio odioso de un virus con corona y un contexto político que tiende al reventón inmerso en la tragedia. Por arriba y abajo, por delante y detrás, por izquierda y derecha, por la tele y el móvil, por el ordenador las noticias no cesan. El virus no descansa, los políticos menos y los medios mantienen vigilancia intensiva ante tanta movida. La realidad informativa es intensa y muy rica. Ayer mismo Pedro Sánchez incorporó a Pablo Iglesias a la gestión diaria de la crisis del coronavirus; el CIS publicó unos extraños resultados ante unas no menos sorprendentes preguntas evitando las que más comprometen al Gobierno; la renta mínima para millones de hogares españoles se hace realidad; en el ambiente revolotean informaciones múltiples sobre los posibles pactos, gobierno y Comunidades Autónomas acuerdan – mínimamente – como terminar el curso escolar,   etc…etc…. Mi sensación de campaña electoral es inevitablemente insufrible.
               Además – consciente de mi pequeñez - escribo esto con la terrible sensación de que no servirá para nada. Me leerá poca gente y desde luego nadie me va a hacer caso, pero creo que es importante dejar claro unos valores: mis creencias y mis valores. Añado que entiendo estas líneas como comentarios positivos ante la dura y compleja situación que estamos viviendo.
               Siempre he defendido los acuerdos, los pactos, la concertación. Me emociona que la gente que nos dirige se ponga de acuerdo.
               Me voy a la RAE y encuentro que pactar es acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia. En una segunda acepción se lee: Dicho de una autoridad: contemporizar con los sometidos a ella. Para terminar trato de desmenuzar eso de contemporizar: acomodarse al gusto o dictamen ajeno por algún respeto o fin particular. Mi resumen es que los pactos se basan en admitir – en público y por escrito – que el otro tiene algo de razón, que un pacto se sustenta en cesiones recíprocas, en colocarte en el lugar del otro, en crear unas condiciones exteriores e interiores que faciliten los acuerdos. Pactar no es que apoyes todo lo que hago. Pactar, en este caso, es un proceso en el que afloran las mejores ideas para todo el país. El tú y el yo pasan a ser nosotros. Todos tienen que dar un paso atrás para dejarles sitio a los demás. Los egoístas, hoy más que nunca, son unos imbéciles. Hechos y no discursos. Basta de palabras.
               A la clase política no le faltan ejemplos, no será por ausencia de espejos en los que se puede mirar: médicos, transportistas, enfermeras, repartidores, bomberos, guardias y policías, cajeras de supermercados, agricultores y ganaderos, científicos, deportistas, ONGs, asociaciones de todo tipo, etc….están dando una gran lección. Cada sector aporta lo que sabe, lo que tiene. Suman y facilitan con generosidad y con enorme esfuerzo….algun@s se han dejado hasta la vida…
               Es por eso que no entiendo el trastorno de déficit de acuerdos ante una emergencia sanitaria, económica y social tan grave. No entiendo el trastorno de superávit de mentiras haciendo realidad la frase de “Hoy diré más mentiras que ayer pero menos que mañana”, cuando la sociedad necesita certezas y no sentirse engañada. No logro entender el trastorno de actor – intérprete hollywoodiense que afecta a buena parte de nuestros líderes cuando se precisa naturalidad sincera y proximidad afectuosa. Por último tampoco entiendo el trastorno de protagonismo del que hacen gala casi todos nuestros dirigentes pretendiendo ser “la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro”.
               Todos estos trastornos crean adición por lo que necesitan aumentar la dosis diaria para seguir subiendo en esa escalada sin fin. La euforia política alcanza el climax promoviendo “mientras más desacuerdos mejor, mientras más mentiras mejor, mientras mejor actor / actriz mejor, mientras más protagonismo mejor”.
               En estos tiempos sólo comprendo un único trastorno: estar unidos para ganarle al virus y sacar adelante a este puñetero país. Me da igual quién lo saque, pero creo que es mejor hacerlo tod@s junt@s.






[1] Parafraseando a Pasión Vega * 40 Quilates * Se te olvidó.

lunes, 13 de abril de 2020

Lenguaje, coronavirus y acuerdos

       

     Dicen que las palabras que usamos y el sentido que les damos condicionan nuestras mentes, nuestro estado de ánimo y acaban subordinando nuestra conducta. Así, sí uno pasa todo el día hablando de la maldad de las cosas, de enfermedades crueles, de un mundo que no nos gusta y lo mala que es la gente terminará rodeado de una tristeza infinita y de una pujanza mínima. Si por el contrario nuestro vocabulario alberga palabras como alegría, ganas de superación, futuro esperanzador, sana colaboración, sol luminoso y espléndido, verdes prados con sonrisas… las cosas irán mejor.
               Curiosamente, cada situación genera su propio repertorio verbal. Cada escenario da vida recuperando sonidos definitivos que acompañan el viaje. Hoy me quedo con sanados, esperanza, protección, solidaridad y aplausos. Canciones[1], luz, ilusión, sanitarios y soldados y hoteles hospitalarios. Transportistas, limpiadoras, empresas, desinfección, guardia civil, voluntarios. Policía, laboratorios, hospitales, UCIs y altas de enfermos curados. Bomberos, repartidores y vecinos voluntarios.
               No me gusta hablar de guerra ni de duros adversarios. Que si combate,… postguerra, enemigos, infectados….coronavirus, pandemia,… armas y reconstrucción,... partes fatídicos,...    lucha inmensa, fallecidos….. desacuerdos, desunión,…. insultos endemoniados….estrategias de diálogo y de comunicación…..almacenes de paciencia que guarda el pueblo… en el fondo de sus almas y su tierno corazón.
               Desde mi punto de vista la crisis coronavírica se ha convertido en un mercadeo político de la izquierda y la derecha. Por momentos presiento que está lloviendo madurez pero algunos tienen un enorme fondo de armario con impermeables adaptados a las nubes que vayan apareciendo. Se trata de dar el pego, como se dice aquí en Córdoba. Quiero el pacto y lo reniego, con transmisión simultánea. Como exponía el lendakari, en tiempos de incertidumbre necesitamos certezas aunque sean estas las mínimas. Certeza, coordinación y no tantas estrategias de comunicación.
               Tendrían que llorar juntas la izquierda con la derecha y buscar salidas racionales ante tanto dolor mezclado de impotencia. Una crisis sanitaria no puede tener una solución política y la social - económica es tan grande que solos no pueden. Además el tiempo corre en contra de todos. La economía y la sociedad – parados, empresas, jóvenes, jubilados, trabajadores,…- no pueden esperar. Dejen los garrotazos para tiempos mejores….un respeto a los muertos y a tanto corazón que estamos viendo estos días. Estén a la altura.





[1] Resistiré, Facciamo finta che, Volveremos a juntarnos,…

miércoles, 1 de abril de 2020

No estamos de elecciones



          Estoy relleno de notificaciones sobre el coronavirus y de cierta congoja. Declaraciones, opiniones, publicidad política, algunos mítines….Si, materialmente estoy relleno como un pavo de pascua. Sobre todo de números de contagios y de víctimas…. Desde mi posición, desde mi casa, lo que me llega me suena a pura lucha electoral … y siento algunas nauseas. Observo que se hacen muchas cosas que siempre están envueltas en siglas de partidos ....las haga quién las haga .... Y pienso que ASÍ NO. El coronavirus, los afectados, los recursos y algunos colectivos de personas están siendo utilizados para dar cobertura a un claro tercer frente. Está la lucha contra el virus, luego se inicia la batalla económica en una encrucijada de caminos posibles y entre las dos emerge una tercera ofensiva ideológica cargada de elecciones que, haciendo mella contra las dos primeras, enturbia su trabajo y sus éxitos, les quita fuerza, y lo que es peor, se insiste en separar los buenos y los malos. ¡Menudo gran error! ¡Otra vez dividir! Siento consternación, aunque eso sólo sea un sufrimiento mínimo en medio de tanta pesadumbre, más dura y dolorosa, que afecta a los enfermos y personal que atiende o sigue trabajando.
          La situación creada por el virus, o yo qué sé, hace que algunos líderes no se comporten como tales, apareciendo como gallos de corral. Creo que se trata de fortalecer la sociedad civil y no debilitarla. Me gustaría una unión más nítida y sincera entre la oposición y el Gobierno legítimo. Podría estar de acuerdo con lo que se hace pero bastante menos en el cómo se está haciendo. Si se toman medidas que afectan a la empresa y a sus trabajadores es lógico pensar que se cuente con ambos. El Gobierno ganaría autoridad y los demás prestigio. Si las medidas son de orden sanitario los Colegios de Médicos y Enfermería, junto a los Sindicatos deben de estar presentes. Cuando se solicita el apoyo político de todos los partidos que menos que explicarles razones y argumentos y hacerse algunos selfis. Es evidente que las Autonomías, amparadas y escuchadas por el Gobierno Central, reforzarían su papel y este saldría robustecido de ese intercambio. El Gobierno no puede sólo y es fundamental que solicite apoyo, un apoyo que entiendo que todos los demás están deseando prestarle. Pero lo tiene que pedir. Es la única salida. Son demasiados frentes para afrontarlos solo. Han de buscar el cómo, algunos qués y acuerdos. ¡Se consigue más con la miel que con la hiel!
          Es clave percatarse de que las cosas no cambian por el BOE. El papel es sufrido y caben muchas cosas. Será la realidad la que mande y por eso, mientras más se parezca el BOE a la realidad, mejor para el Gobierno. No, no me voy a cansar de repetir que la verdad no existe, que la realidad está hecha de trozos de verdades y que todos llevamos un gajo de razón. Por eso y muchas cosas más el diálogo, el consenso, la unión, la confianza, compartir decisiones, etc… son imprescindibles, indispensables. Moralmente la clase política está obligada a desarrollar una lealtad recíproca en todos sus actos, dejando los protagonismos y las veladas acusaciones para un debate democrático posterior y en mejores circunstancias, sobre todo con mayor tranquilidad, sin la presencia del virus en enfermos y hospitales. No podemos permitirnos ser tan torpes.

          El deseable diálogo es la mejor opción y debe ser real: diálogo y consenso entre los responsables públicos y privados, castrenses y civiles, religiosos y ateos. Así que “Dejen de dividir y de buscar culpables y busquen soluciones” porque perdemos fuerza. No estamos de elecciones y, desgraciadamente, aún queda mucha pandemia que curar. Los demás nos seguiremos quedando en casa, pero queremos estar tranquilos viéndolos trabajar juntos por España. A mi memoria acuden unos "Pactos de la Moncloa" en los ámbitos sanitario y económico.

jueves, 26 de marzo de 2020

¿IMPOTENCIA? ♫… ¡ Facciamo finta che…♫ ♪…y seguir!

               Algunos días, a ratos, ante el virus y algunas de sus terribles circunstancias, me da la depre. No tengo ningún síntoma de padecer el virus, pero me ataca en la distancia en medio de un ambiente bastante contagiado. Me siento vulnerable, disminuido, desconcertado ante la peli de ficción que estoy viviendo. La tele, los whatsapps o el transistor no dan noticias, dan martizallos. A veces, ante tal avalancha de porrazos, desconecto, me apago, me pongo en modo off. Mi voluntad y mi ánimo, llenos de moratones por los golpes, decae, entra en el desaliento y me convierto en carne de impotencia. La soledad que habita por los rincones de mi alma nunca me respondió.
Imagen Informe21.com
               La imagen de unos médicos, nerviosos, sin recursos ni miedo, haciendo de jueces, decidiendo a quién quitan de algún respirador se me vuelve insufrible. Y eso que no los veo, sólo los imagino. Abuelos indefensos en heridas residencias sin medios suficientes donde la muerte acecha dan vueltas por mi mente sin caras conocidas. La imagen de personas escupiendo a soldados que van para ayudar me revuelve el estómago. Me pregunto por qué, pero nadie contesta. Será que en su interior almacenan el odio, se me ocurre pensar. Un odio nauseabundo. Los hornos crematorios de virus con cadáveres ya no son suficientes y hasta para quemarlos tienen que guardar cola. Estos difuntos víricos nunca jamás pensaron que iban a estar tan solos presenciando el colapso de UCIs y crematorios. Un palacio de hielo de patinaje y jokey, como gran frigorífico, conserva a los que esperan su paso por el fuego.
               También me desesperan los intentos políticos de acaparar portadas: puro protagonismo de unos más que de otros. Resulta insoportable el cruce de reproches entre administraciones mientras muere la gente y aumentan los contagios. Que si las compro yo, que si las compras tú pero las mascarillas, los EPIs y las batas continúan sin llegar. Mientras, la ideología, con frialdad diabólica, impregna las noticias de los medios afines. Todos quieren pescar en las revueltas aguas de un virus coronado y seguro que a alguno le gustaría tener su poder de contagio, político se entiende. A veces las noticias son sólo propaganda.
               Dice la policía que el sistema informático de varios hospitales ha sufrido un ataque. ¿Se puede ser más malo? Las fronteras burócratas de las autonomías siguen siendo fronteras de hospitales y enfermos, pero no para el virus. Esto me reproduce un zarpullido enorme. ¿Qué pueda morir gente habiendo plazas libres en UCIs disponibles de autonomías vecinas? ¿Es eso lo legal? ¿Qué prescindibles médicos de otras autonomías – por su menor contagio - no acudan en auxilio de enfermos y hospitales? No lo puedo entender. Quizás las leyes muten hacia más sensatez.
               Y a pesar de que los cisnes negros sobrevuelan con fuerza…. Finjamos dulcemente que todo marcha bien… que el cielo es siempre azul, que todo está tranquilo, arroyos, prados verdes, arco iris, finjamos…. ¡Tutto va ben ¡ Finjamos y cantemos con una sola voz    ♫… Facciamo finta che…♫  ♪…
               Escribir estas líneas me hace reflexionar y mi impotencia cede con el tiempo y lo escrito y observo que estando confinado, filtrando los mensajes, hablando con familia y gente tolerante, estirando las piernas sin salir del salón, pulverizando gotas de lejía por el suelo, investigando un poco sobre temas antiguos, leyendo en otros ratos, preparando comida,….y aplaudiendo a las ocho….la impotencia se va y así pasa otro día…..Llego a la conclusión de que mi colaboración – SIN SALIR DE MI CASA - ayuda a los demás y también me da fuerza, me quita incertidumbre…..porque ¡ Cada día sin contagio de gentes encerradas por millones es una gran derrota para el virus y una enorme victoria para todos!. Seguimos.






jueves, 12 de marzo de 2020

Ante un virus con corona

             


Imagen del coronavirus Mers-CoV obtenida mediante microscopía electrónica.


                No, no estoy alarmado ni quiero alarmar. Quizás preocupado responda mejor a mi estado de ánimo ante la situación de este virus coronado que de momento parece ser un Virus Real con poderes que rayan lo absoluto.
               Tras varias semanas recibiendo información “extranjera” sobre esta toxina global empezamos, hace ya días, a sustituirla por avisos e indicaciones puramente “nacionales”, vamos de España. Hoy, 12 de marzo, hablan de España como el quinto país del mundo en la escala de riesgo. Alemania o Japón, países con mayor población que nosotros, tienen menores números de muertos y contagiados.
               Desde el principio autoridades chinas han criticado la suavidad y tibieza de medidas tomadas en la viejuna Europa, y en concreto en España. El tiempo parece haberles dado la razón. Ayer, Matteo Renzi, exprimer ministro de Italia mandaba el siguiente mensaje: “Amigos alemanes, franceses, españoles, no cometan los mismos errores que nosotros. Tomen medidas”.
               Ciertamente echo de menos medidas generales y más drásticas para toda la nación. Se trata de un virus global que no entiende de fronteras administrativas ni de competencias repartidas entre Comunidades Autónomas y el Estado. Echo de menos mayor presencia del Gobierno Central liderando esta guerra. Sí, porque se está librando una guerra virulógica mundial y ante un ataque global entiendo que sirve de poco una lucha fragmentada y menos dentro del propio país. Es mucho más sencillo y eficaz tomar una decisión que afecte a todo el reino, respaldada por las Autonomías a ser posible, que tomar diecisiete decisiones y esperar que las respalde el Estado. Y desde luego, en las condiciones actuales, más vale pasarse que no llegar, aunque eso suponga mayores sacrificios para todos. Contamos con excelentes profesionales que alumbraran soluciones eficaces. Sin salud todo se deteriora. La salud es lo más importante.
               La radio ha comentado que Italia estaba hace nueve días como España lo está hoy. ¿A qué estamos esperando para cerrar / anular conciertos, cines, discotecas, teatros y manifestaciones de todo tipo sean religiosas, políticas, culturales o festivas?. Por cierto que alabo la cancelación / aplazamiento de las Fallas. Al virus le gustan las acumulaciones de gente, ¿Se va a seguir permitiendo la inseguridad que encierra el ver cómo evoluciona la situación? Italia ha sido un buen laboratorio de medidas a medias. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
               Cuentan que en Madrid las calles y parques están llenas de alumnos que deambulan por la ciudad como si tal cosa, como si estuvieran de vacaciones. ¿Nadie les va a decir el peligro que eso supone para todos? ¿Nadie les va a decir que estamos en guerra? Mientras, en los hospitales madrileños, médicos y enfermeros no dan abasto y se espera que las cosas empeoren: pico total de afectados para dentro de ocho semanas. El asunto ya no es prevenir pues los contagios aumentaran considerablemente, el asunto es dilatar en el tiempo el número de afectados para evitar así que colapsen hospitales y sistema sanitario.
               El daño económico será grave pero la situación exige medidas drásticas que como dicen “aplanen la curva de muertos y afectados”. Empresarios, sindicatos y trabajadores, una vez más, están llamados a desarrollar un papel esencial en todo esto. También la Conferencia Episcopal, entidades deportivas y culturales, medios de comunicación, transporte público y privado, redes de distribución de alimentos, bares y restaurantes, etc, etc,…..El país no está partido en dos: contagiados y no contagiados, es España entera la que está contagiada. La incertidumbre y las medias verdades generan “mal rollo”. Estamos ante una situación de emergencia nacional y si alguien lo pone en duda que mire “la normalidad” que respira Italia.
               Que el Gobierno haga su trabajo no nos exime a nosotros de hacer el nuestro. Ha llegado el momento de la responsabilidad individual ante este asunto. Aparte de hacer caso a la autoridad competente deberíamos reducir nuestra agenda y mantenernos en casa el mayor tiempo posible. El virus ya nos está afectando a todos. De nosotros depende que nos afecte más o menos.
               En resumen: me gustaría ver a mi Gobierno liderar una lucha contra un virus que nos está haciendo mucho daño y que puede hacernos más. No me vale esperar a ver que dice Europa ni las Comunidades Autónomas. Me gustaría ver a las Altas instituciones del Estado visitando hospitales – con todas las precauciones - para tener datos de primera mano y sobre todo para estar con la gente que se está comiendo este marrón. Los máximos responsables políticos deben dar ejemplo animando a pacientes, familiares y personal sanitario y también elevar la autoestima de una nación que se siente “tocada”. Los símbolos del país tienen que estar con las personas que están en primera línea y la sociedad civil respetando las normas con responsabilidad: ¡Es una guerra de todos, sin cuartel!.

             Terminaremos con buenas noticias que, por cierto, no son producto de la casualidad ni de tibias medidas: 

08:13h12/03/2020 
China y Corea del Sur registran datos halagüeños
Mientras en Europa y en Estados Unidos los datos que llegan sobre el nuevo coronavirus comienzan a ser alarmantes, en Asia son mucho más optimistas. China ha registrado mínimos en los casos y cifra en 11 las muertes y en 15 los contagios. Mientras, en Corea del Sur han registrado 114 casos nuevos de la enfermedad en el país, el número más bajo en dos semanas.
El Ministerio de Salud de China ha confirmado este jueves la muerte de 11 nuevas personas, lo que supone un total de 3.169 fallecimientos, a causa del nuevo coronavirus y el contagio de otras 15, sumando así 80.793.
Cabe destacar que, tal y como explicó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, los datos diarios no son significativos a la hora de analizar la situación, pero sí las tendencias, y en Asia tiempo ha que descienden las cifras drásticamente.