jueves, 14 de mayo de 2020

¡ No somos inmunes, aún !

    
Sobre la gripe española de 1918

      Ante la atenuación de las medidas de confinamiento los aires de una temida, deseada y tímida libertad comienzan a recorrer los rincones de todo el mundo. También en esta España nuestra usada como arma arrojadiza para machacar al primer adversario político que "se me oponga a algo". Sin ánimo de hacer balance, hay demasiadas cosas, hemos pasado del triste - y luego borrado – tuit de la Sra. Ponsatí “De Madrid al cielo” a que Rafael Simancas, diputado socialista, afirme que las cifras altas de contagiados y fallecidos en España se deben a que en España está la Comunidad de Madrid, tercera región del mundo en letalidad [1] por coronavirus. Por el medio quedan las declaraciones de Casado culpando a Sánchez de los muertos por el virus o Pablo Iglesias dando un soberano repaso a la Monarquía y acusando a Isabel Díaz Ayuso de «jugar» con la vida de los ciudadanos y de anteponer la propaganda a la salud. Dª Isabel se la devuelve a D. Pablo acusándolo de lo mismo. En Cataluña algunos independentistas pasan del España nos roba al España nos mata. De Abascal no hablo. En fin, todo sea por tranquilizar al país en medio de la peor crisis de la Historia de España después de la Guerra Civil. La fortaleza de España como Estado resulta difícil de comprender. De todas formas se me ocurre pensar: “Si Paris valía una misa ¿cuánto vale Madrid?.
                    Salgo a pasear todos los días a las ocho de la tarde, que es la hora que me toca, tratando de evitar los “circuitos” más frecuentados. Cuando detecto a alguien sin mascarilla me cambio de acera constatando el gesto de desaprobación que me ponen algunos. En mi interior me digo: “Si tú tienes opción a no tapar tu cara, apelo a mi derecho de cambiarme de acera” [2]. Entiendo que ante el virus el peligro de hoy es el mismo de ayer y de hace tres semanas, solamente que ahora los hospitales – entre las personas que han muerto y los que se han curado – disponen de más medios y mayor experiencia para atender a posibles pacientes. Pero el virus es el mismo o a lo peor más grave debido a mutaciones.
               Al aumentar la gente que ahora puede salir suben las ocasiones de posibles contagios. Las limitaciones que nos manda el Gobierno se van a ir aflojando si la cosa va bien y hemos de ser conscientes que un futuro rebrote depende de nosotros, el número de ingresos en UCIs y hospitales depende de nosotros, el aumento del paro depende de nosotros, que vengan los turistas depende de nosotros, que se corten los ERTEs depende de nosotros,.... El futuro de nuestros mayores, de nuestros hijos, de nuestras pensiones depende de nosotros…..y más ante el bajo porcentaje de inmunidad general que se está detectando. Apenas rozamos el 5 %, lo que quiere decir que el rebrote depende del comportamiento del 95 % de la población que aún no tuvo "contacto" con el virus. Sé que no somos el único motor de futuras desdichas, que existen otras causas, pero quiero insistir en nuestra mejor solidaridad y en el mejor de los respetos. Esa colosal masa de desconocidos que formamos todos tiene mucho poder para dar buen ejemplo y en estos momentos decisivos debe estar ahí y darlo.
               Hemos de TRABAJAR para no contagiar y también EVITAR que nadie nos contagie….. mientras más contagios será peor para todos ….atención a contagios de jóvenes y niños .... por eso es necesario tomar las precauciones que ya hemos aprendido y más ante escenarios o personas de riesgo. Yo no soy sanitario pero tengo muy claro que hemos de reinventarnos y vivir con el virus. Así que:
  • -        Me seguiré lavando las manos con agua y con jabón y no me faltará el gel desinfectante.
  • -        Ante la duda de contagiar a alguien, usaré mascarilla cuando salga a la calle.
  • -        Mantendré la distancia con mi propia familia y gente conocida.
  • -        Me moveré justificadamente, sin ser un ermitaño, según se me permita.
  • -        Ventilaré la casa.

               El tema de las fases y los distintos ritmos establece un marco legal – hecho por el Gobierno con el mejor juicio – pero nunca es una garantía para evitar contagios. Si sabemos las reglas QUE NOS IMPONE EL VIRUS no podemos pagarla con vecinos, amigos y algunos familiares. Con la conciencia de que somos muy importantes en esta situación, no podemos olvidar el enorme esfuerzo realizado por tantísima gente, de tantas profesiones, para llegar aquí. Esfuerzo que no podemos derrochar.
               Tenemos que movernos para evitar la extraordinaria ruina, económica y social, que se nos viene encima. No podemos agravarla con nuestras negligencias. No estamos inmunizados y no podemos comportarnos como si no pasara nada.
               Respecto a los políticos – temo a las aguas mansas como a los deslenguados - les deseo lo mejor y les sugiero usar la mascarilla mental – al menos – para evitar que salgan palabras venenosas que tanto daño hacen intentando ganar un puñado de votos y unos miles de euros. La política es un oficio noble….no adulteren sus fines ….. ya saben….el bien común, la libertad, solventar los problemas de la ciudadanía, vocación de servicio, …..¡¡ ustedes ya me entienden !!.




[1] Esa afirmación, sacada de la Vanguardia parece no ser cierta. La letalidad es un cociente entre la cantidad de personas que mueren en un lugar y en un período de tiempo determinados y el total de los contagiados. Con ello quiero decir que el virus ha sido mas letal en otras CC. AA. que en la de Madrid. Es lógica del virus que mueran más personas donde hay mayor concentración de población. Es cierto que en Madrid es donde más gente ha muerto en términos absolutos, pero su porcentaje de letalidad es menor.
[2] Para un usuario de una silla de ruedas la acera se convierte en un camino único ante "un sin mascarilla". No tiene alternativa.

sábado, 2 de mayo de 2020

Esto no ha terminado

        
          Hoy, dos de mayo de 2020, comienza en España el proceso de disminución gradual de las medidas de confinamiento establecidas para combatir la pandemia que venimos sufriendo desde hace unos meses. Creo que somos muchos los que tenemos algunas dudas sobre la fecha de inicio de estas medidas, su forma de elaborarse y de aplicarse, pero también es cierto que la economía apremia y el Gobierno ha tomado la decisión. Sus razones tendrá y deseo con fervor que acierte totalmente.
         Yo no sé la solución, ni siquiera albergo una propuesta, pero si me hubiera gustado mayor consenso social y desde luego político: El Gobierno Central debiera haber tomado en cuenta algunas sugerencias de las plurales Autonomías y de la oposición. Tendría que escuchar más a los agentes sociales. El consenso no debilita a nadie y todos se refuerzan en estos tiempos de tanta incertidumbre. No nos podemos permitir fracasar y el Estado solo no puede con esta tremenda carga.
          Por cierto que en lugar de confinamiento, palabra muy ligada con condena, creo que hubiera sido mejor utilizar retiro, reclusión voluntaria o sugerido aislamiento. En el confinamiento te obligan, en los segundos términos ponen a trabajar tu responsabilidad. Tengo que reconocer que el lenguaje guerrero no me ha gustado nada porque oprime más que protege, inclina a obedecer más que a colaborar. Apelar al alma ciudadana, a la cooperación frente a la imposición me gusta mucho más. Quizá el modelo chino influyó en la medida pero el camino es largo y lo dice el refrán: “Más corre el galgo que el mastín, pero corre más el mastín que el galgo si el camino es largo”. En cualquier caso, no voy de doctor a posteriori. Simplemente en la escuela es lo que yo aprendí y es lo que yo enseñé: Vencer no es convencer, aunque seguramente en este caso el Gobierno no halló mejor salida y es lo que había que hacer.
          Desde el principio he sido de la opinión que el virus nos tenía que servir para fortalecer la sociedad civil, para afinar mejor aspectos sanitarios, para vigorizar conexiones más fuertes entre Administración y sociedad (empresas, medios de comunicación, trabajadores, familias, funcionarios, etc…), para caminar juntos y encontrar soluciones con algún pegamento. Tengo varias razones para fundamentar que en esta “cincuentena” han sido mejorables actitudes y formas, a pesar de las ingentes muestras de solidaridad y entrega. Los déficits de pactos y empatías necesarias los sitúo en todo el arco del espectro político, excepto nobles excepciones de personas concretas que confirman la regla. La sociedad civil en su conjunto roza una nota muy alta y en casos conocidos matrícula de honor. En cualquier caso el ámbito político tiene y tendrá ocasión y tiempo de mostrar sus bondades y su preocupación por la ciudadanía poniéndose de acuerdo.
          Es por eso que ahora, de alguna forma entiendo que el Gobierno devuelva cierto protagonismo y reconozca la mayoría de edad a esa sociedad aislada por el virus y el estado de alarma. Creo que es un riesgo que merece la pena correr y el Gobierno hace bien en atenuar su protección y darle responsabilidades a la gente corriente. La confianza genera confianza. Tenemos que aprender a convivir con el virus haciendo una vida lo más normal posible y con responsabilidad y medidas lo vamos a lograr. La pelota está en nuestro tejado y tenemos que jugar a no contagiar ni que nos contagien.
          Personalmente me atrevo a sugerir – siempre que sea posible - pocas normas, básicas y muy claras: Hay que seguir con el más que frecuente lavado de las manos, mantener la distancia de dos metros o más, usar la mascarilla, no tocarse la cara, evitar muchedumbres, mantener la familia como “unidad en la calle”, etc. Un número elevado de reglas minuciosas está condenado al incumplimiento y hasta los que vigilan tendrán dificultades para su aplicación. Guardias y ciudadanos somos “presuntos inocentes”….. pero hemos de darnos cuenta que somos eslabones precisos en la cadena de contagios. De ahí nuestra importancia y respeto a los otros.
          Ya para terminar, considero que para que esta etapa tenga un final feliz y transcurra más rápido hemos de hacer más tests, por miles, por millones, para poder aislar a aquellos que transmiten. Tenemos que encontrar los focos, los orígenes y presionar ahí. La estrategia de esconderse del virus ha sido positiva y ha dado resultados pero necesitamos fraguar un paso más, selectivo y certero: detectarlo y aislarlo.
          Si esto no sale bien daremos marcha atrás. La culpa será nuestra. Hay que tener cuidado porque el virus sigue aquí con nosotros y desgraciadamente sigue muriendo gente. Esto no ha terminado.

jueves, 16 de abril de 2020

Pactos y trastornos

                    ¿Se os olvidó que estamos todos juntos? ¿Se os acabó el alma, el corazón?[1]
             
         Las candentes noticias sobre el coronavirus y la clase política me distraen a diario de mi entretenimiento mantenido hace años: poner al descubierto historias de mi pueblo se ha convertido ahora en camino rebelde difícil de seguir ante el asedio odioso de un virus con corona y un contexto político que tiende al reventón inmerso en la tragedia. Por arriba y abajo, por delante y detrás, por izquierda y derecha, por la tele y el móvil, por el ordenador las noticias no cesan. El virus no descansa, los políticos menos y los medios mantienen vigilancia intensiva ante tanta movida. La realidad informativa es intensa y muy rica. Ayer mismo Pedro Sánchez incorporó a Pablo Iglesias a la gestión diaria de la crisis del coronavirus; el CIS publicó unos extraños resultados ante unas no menos sorprendentes preguntas evitando las que más comprometen al Gobierno; la renta mínima para millones de hogares españoles se hace realidad; en el ambiente revolotean informaciones múltiples sobre los posibles pactos, gobierno y Comunidades Autónomas acuerdan – mínimamente – como terminar el curso escolar,   etc…etc…. Mi sensación de campaña electoral es inevitablemente insufrible.
               Además – consciente de mi pequeñez - escribo esto con la terrible sensación de que no servirá para nada. Me leerá poca gente y desde luego nadie me va a hacer caso, pero creo que es importante dejar claro unos valores: mis creencias y mis valores. Añado que entiendo estas líneas como comentarios positivos ante la dura y compleja situación que estamos viviendo.
               Siempre he defendido los acuerdos, los pactos, la concertación. Me emociona que la gente que nos dirige se ponga de acuerdo.
               Me voy a la RAE y encuentro que pactar es acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia. En una segunda acepción se lee: Dicho de una autoridad: contemporizar con los sometidos a ella. Para terminar trato de desmenuzar eso de contemporizar: acomodarse al gusto o dictamen ajeno por algún respeto o fin particular. Mi resumen es que los pactos se basan en admitir – en público y por escrito – que el otro tiene algo de razón, que un pacto se sustenta en cesiones recíprocas, en colocarte en el lugar del otro, en crear unas condiciones exteriores e interiores que faciliten los acuerdos. Pactar no es que apoyes todo lo que hago. Pactar, en este caso, es un proceso en el que afloran las mejores ideas para todo el país. El tú y el yo pasan a ser nosotros. Todos tienen que dar un paso atrás para dejarles sitio a los demás. Los egoístas, hoy más que nunca, son unos imbéciles. Hechos y no discursos. Basta de palabras.
               A la clase política no le faltan ejemplos, no será por ausencia de espejos en los que se puede mirar: médicos, transportistas, enfermeras, repartidores, bomberos, guardias y policías, cajeras de supermercados, agricultores y ganaderos, científicos, deportistas, ONGs, asociaciones de todo tipo, etc….están dando una gran lección. Cada sector aporta lo que sabe, lo que tiene. Suman y facilitan con generosidad y con enorme esfuerzo….algun@s se han dejado hasta la vida…
               Es por eso que no entiendo el trastorno de déficit de acuerdos ante una emergencia sanitaria, económica y social tan grave. No entiendo el trastorno de superávit de mentiras haciendo realidad la frase de “Hoy diré más mentiras que ayer pero menos que mañana”, cuando la sociedad necesita certezas y no sentirse engañada. No logro entender el trastorno de actor – intérprete hollywoodiense que afecta a buena parte de nuestros líderes cuando se precisa naturalidad sincera y proximidad afectuosa. Por último tampoco entiendo el trastorno de protagonismo del que hacen gala casi todos nuestros dirigentes pretendiendo ser “la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro”.
               Todos estos trastornos crean adición por lo que necesitan aumentar la dosis diaria para seguir subiendo en esa escalada sin fin. La euforia política alcanza el climax promoviendo “mientras más desacuerdos mejor, mientras más mentiras mejor, mientras mejor actor / actriz mejor, mientras más protagonismo mejor”.
               En estos tiempos sólo comprendo un único trastorno: estar unidos para ganarle al virus y sacar adelante a este puñetero país. Me da igual quién lo saque, pero creo que es mejor hacerlo tod@s junt@s.






[1] Parafraseando a Pasión Vega * 40 Quilates * Se te olvidó.

lunes, 13 de abril de 2020

Lenguaje, coronavirus y acuerdos

       

     Dicen que las palabras que usamos y el sentido que les damos condicionan nuestras mentes, nuestro estado de ánimo y acaban subordinando nuestra conducta. Así, sí uno pasa todo el día hablando de la maldad de las cosas, de enfermedades crueles, de un mundo que no nos gusta y lo mala que es la gente terminará rodeado de una tristeza infinita y de una pujanza mínima. Si por el contrario nuestro vocabulario alberga palabras como alegría, ganas de superación, futuro esperanzador, sana colaboración, sol luminoso y espléndido, verdes prados con sonrisas… las cosas irán mejor.
               Curiosamente, cada situación genera su propio repertorio verbal. Cada escenario da vida recuperando sonidos definitivos que acompañan el viaje. Hoy me quedo con sanados, esperanza, protección, solidaridad y aplausos. Canciones[1], luz, ilusión, sanitarios y soldados y hoteles hospitalarios. Transportistas, limpiadoras, empresas, desinfección, guardia civil, voluntarios. Policía, laboratorios, hospitales, UCIs y altas de enfermos curados. Bomberos, repartidores y vecinos voluntarios.
               No me gusta hablar de guerra ni de duros adversarios. Que si combate,… postguerra, enemigos, infectados….coronavirus, pandemia,… armas y reconstrucción,... partes fatídicos,...    lucha inmensa, fallecidos….. desacuerdos, desunión,…. insultos endemoniados….estrategias de diálogo y de comunicación…..almacenes de paciencia que guarda el pueblo… en el fondo de sus almas y su tierno corazón.
               Desde mi punto de vista la crisis coronavírica se ha convertido en un mercadeo político de la izquierda y la derecha. Por momentos presiento que está lloviendo madurez pero algunos tienen un enorme fondo de armario con impermeables adaptados a las nubes que vayan apareciendo. Se trata de dar el pego, como se dice aquí en Córdoba. Quiero el pacto y lo reniego, con transmisión simultánea. Como exponía el lendakari, en tiempos de incertidumbre necesitamos certezas aunque sean estas las mínimas. Certeza, coordinación y no tantas estrategias de comunicación.
               Tendrían que llorar juntas la izquierda con la derecha y buscar salidas racionales ante tanto dolor mezclado de impotencia. Una crisis sanitaria no puede tener una solución política y la social - económica es tan grande que solos no pueden. Además el tiempo corre en contra de todos. La economía y la sociedad – parados, empresas, jóvenes, jubilados, trabajadores,…- no pueden esperar. Dejen los garrotazos para tiempos mejores….un respeto a los muertos y a tanto corazón que estamos viendo estos días. Estén a la altura.





[1] Resistiré, Facciamo finta che, Volveremos a juntarnos,…

miércoles, 1 de abril de 2020

No estamos de elecciones



          Estoy relleno de notificaciones sobre el coronavirus y de cierta congoja. Declaraciones, opiniones, publicidad política, algunos mítines….Si, materialmente estoy relleno como un pavo de pascua. Sobre todo de números de contagios y de víctimas…. Desde mi posición, desde mi casa, lo que me llega me suena a pura lucha electoral … y siento algunas nauseas. Observo que se hacen muchas cosas que siempre están envueltas en siglas de partidos ....las haga quién las haga .... Y pienso que ASÍ NO. El coronavirus, los afectados, los recursos y algunos colectivos de personas están siendo utilizados para dar cobertura a un claro tercer frente. Está la lucha contra el virus, luego se inicia la batalla económica en una encrucijada de caminos posibles y entre las dos emerge una tercera ofensiva ideológica cargada de elecciones que, haciendo mella contra las dos primeras, enturbia su trabajo y sus éxitos, les quita fuerza, y lo que es peor, se insiste en separar los buenos y los malos. ¡Menudo gran error! ¡Otra vez dividir! Siento consternación, aunque eso sólo sea un sufrimiento mínimo en medio de tanta pesadumbre, más dura y dolorosa, que afecta a los enfermos y personal que atiende o sigue trabajando.
          La situación creada por el virus, o yo qué sé, hace que algunos líderes no se comporten como tales, apareciendo como gallos de corral. Creo que se trata de fortalecer la sociedad civil y no debilitarla. Me gustaría una unión más nítida y sincera entre la oposición y el Gobierno legítimo. Podría estar de acuerdo con lo que se hace pero bastante menos en el cómo se está haciendo. Si se toman medidas que afectan a la empresa y a sus trabajadores es lógico pensar que se cuente con ambos. El Gobierno ganaría autoridad y los demás prestigio. Si las medidas son de orden sanitario los Colegios de Médicos y Enfermería, junto a los Sindicatos deben de estar presentes. Cuando se solicita el apoyo político de todos los partidos que menos que explicarles razones y argumentos y hacerse algunos selfis. Es evidente que las Autonomías, amparadas y escuchadas por el Gobierno Central, reforzarían su papel y este saldría robustecido de ese intercambio. El Gobierno no puede sólo y es fundamental que solicite apoyo, un apoyo que entiendo que todos los demás están deseando prestarle. Pero lo tiene que pedir. Es la única salida. Son demasiados frentes para afrontarlos solo. Han de buscar el cómo, algunos qués y acuerdos. ¡Se consigue más con la miel que con la hiel!
          Es clave percatarse de que las cosas no cambian por el BOE. El papel es sufrido y caben muchas cosas. Será la realidad la que mande y por eso, mientras más se parezca el BOE a la realidad, mejor para el Gobierno. No, no me voy a cansar de repetir que la verdad no existe, que la realidad está hecha de trozos de verdades y que todos llevamos un gajo de razón. Por eso y muchas cosas más el diálogo, el consenso, la unión, la confianza, compartir decisiones, etc… son imprescindibles, indispensables. Moralmente la clase política está obligada a desarrollar una lealtad recíproca en todos sus actos, dejando los protagonismos y las veladas acusaciones para un debate democrático posterior y en mejores circunstancias, sobre todo con mayor tranquilidad, sin la presencia del virus en enfermos y hospitales. No podemos permitirnos ser tan torpes.

          El deseable diálogo es la mejor opción y debe ser real: diálogo y consenso entre los responsables públicos y privados, castrenses y civiles, religiosos y ateos. Así que “Dejen de dividir y de buscar culpables y busquen soluciones” porque perdemos fuerza. No estamos de elecciones y, desgraciadamente, aún queda mucha pandemia que curar. Los demás nos seguiremos quedando en casa, pero queremos estar tranquilos viéndolos trabajar juntos por España. A mi memoria acuden unos "Pactos de la Moncloa" en los ámbitos sanitario y económico.

jueves, 26 de marzo de 2020

¿IMPOTENCIA? ♫… ¡ Facciamo finta che…♫ ♪…y seguir!

               Algunos días, a ratos, ante el virus y algunas de sus terribles circunstancias, me da la depre. No tengo ningún síntoma de padecer el virus, pero me ataca en la distancia en medio de un ambiente bastante contagiado. Me siento vulnerable, disminuido, desconcertado ante la peli de ficción que estoy viviendo. La tele, los whatsapps o el transistor no dan noticias, dan martizallos. A veces, ante tal avalancha de porrazos, desconecto, me apago, me pongo en modo off. Mi voluntad y mi ánimo, llenos de moratones por los golpes, decae, entra en el desaliento y me convierto en carne de impotencia. La soledad que habita por los rincones de mi alma nunca me respondió.
Imagen Informe21.com
               La imagen de unos médicos, nerviosos, sin recursos ni miedo, haciendo de jueces, decidiendo a quién quitan de algún respirador se me vuelve insufrible. Y eso que no los veo, sólo los imagino. Abuelos indefensos en heridas residencias sin medios suficientes donde la muerte acecha dan vueltas por mi mente sin caras conocidas. La imagen de personas escupiendo a soldados que van para ayudar me revuelve el estómago. Me pregunto por qué, pero nadie contesta. Será que en su interior almacenan el odio, se me ocurre pensar. Un odio nauseabundo. Los hornos crematorios de virus con cadáveres ya no son suficientes y hasta para quemarlos tienen que guardar cola. Estos difuntos víricos nunca jamás pensaron que iban a estar tan solos presenciando el colapso de UCIs y crematorios. Un palacio de hielo de patinaje y jokey, como gran frigorífico, conserva a los que esperan su paso por el fuego.
               También me desesperan los intentos políticos de acaparar portadas: puro protagonismo de unos más que de otros. Resulta insoportable el cruce de reproches entre administraciones mientras muere la gente y aumentan los contagios. Que si las compro yo, que si las compras tú pero las mascarillas, los EPIs y las batas continúan sin llegar. Mientras, la ideología, con frialdad diabólica, impregna las noticias de los medios afines. Todos quieren pescar en las revueltas aguas de un virus coronado y seguro que a alguno le gustaría tener su poder de contagio, político se entiende. A veces las noticias son sólo propaganda.
               Dice la policía que el sistema informático de varios hospitales ha sufrido un ataque. ¿Se puede ser más malo? Las fronteras burócratas de las autonomías siguen siendo fronteras de hospitales y enfermos, pero no para el virus. Esto me reproduce un zarpullido enorme. ¿Qué pueda morir gente habiendo plazas libres en UCIs disponibles de autonomías vecinas? ¿Es eso lo legal? ¿Qué prescindibles médicos de otras autonomías – por su menor contagio - no acudan en auxilio de enfermos y hospitales? No lo puedo entender. Quizás las leyes muten hacia más sensatez.
               Y a pesar de que los cisnes negros sobrevuelan con fuerza…. Finjamos dulcemente que todo marcha bien… que el cielo es siempre azul, que todo está tranquilo, arroyos, prados verdes, arco iris, finjamos…. ¡Tutto va ben ¡ Finjamos y cantemos con una sola voz    ♫… Facciamo finta che…♫  ♪…
               Escribir estas líneas me hace reflexionar y mi impotencia cede con el tiempo y lo escrito y observo que estando confinado, filtrando los mensajes, hablando con familia y gente tolerante, estirando las piernas sin salir del salón, pulverizando gotas de lejía por el suelo, investigando un poco sobre temas antiguos, leyendo en otros ratos, preparando comida,….y aplaudiendo a las ocho….la impotencia se va y así pasa otro día…..Llego a la conclusión de que mi colaboración – SIN SALIR DE MI CASA - ayuda a los demás y también me da fuerza, me quita incertidumbre…..porque ¡ Cada día sin contagio de gentes encerradas por millones es una gran derrota para el virus y una enorme victoria para todos!. Seguimos.






jueves, 12 de marzo de 2020

Ante un virus con corona

             


Imagen del coronavirus Mers-CoV obtenida mediante microscopía electrónica.


                No, no estoy alarmado ni quiero alarmar. Quizás preocupado responda mejor a mi estado de ánimo ante la situación de este virus coronado que de momento parece ser un Virus Real con poderes que rayan lo absoluto.
               Tras varias semanas recibiendo información “extranjera” sobre esta toxina global empezamos, hace ya días, a sustituirla por avisos e indicaciones puramente “nacionales”, vamos de España. Hoy, 12 de marzo, hablan de España como el quinto país del mundo en la escala de riesgo. Alemania o Japón, países con mayor población que nosotros, tienen menores números de muertos y contagiados.
               Desde el principio autoridades chinas han criticado la suavidad y tibieza de medidas tomadas en la viejuna Europa, y en concreto en España. El tiempo parece haberles dado la razón. Ayer, Matteo Renzi, exprimer ministro de Italia mandaba el siguiente mensaje: “Amigos alemanes, franceses, españoles, no cometan los mismos errores que nosotros. Tomen medidas”.
               Ciertamente echo de menos medidas generales y más drásticas para toda la nación. Se trata de un virus global que no entiende de fronteras administrativas ni de competencias repartidas entre Comunidades Autónomas y el Estado. Echo de menos mayor presencia del Gobierno Central liderando esta guerra. Sí, porque se está librando una guerra virulógica mundial y ante un ataque global entiendo que sirve de poco una lucha fragmentada y menos dentro del propio país. Es mucho más sencillo y eficaz tomar una decisión que afecte a todo el reino, respaldada por las Autonomías a ser posible, que tomar diecisiete decisiones y esperar que las respalde el Estado. Y desde luego, en las condiciones actuales, más vale pasarse que no llegar, aunque eso suponga mayores sacrificios para todos. Contamos con excelentes profesionales que alumbraran soluciones eficaces. Sin salud todo se deteriora. La salud es lo más importante.
               La radio ha comentado que Italia estaba hace nueve días como España lo está hoy. ¿A qué estamos esperando para cerrar / anular conciertos, cines, discotecas, teatros y manifestaciones de todo tipo sean religiosas, políticas, culturales o festivas?. Por cierto que alabo la cancelación / aplazamiento de las Fallas. Al virus le gustan las acumulaciones de gente, ¿Se va a seguir permitiendo la inseguridad que encierra el ver cómo evoluciona la situación? Italia ha sido un buen laboratorio de medidas a medias. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
               Cuentan que en Madrid las calles y parques están llenas de alumnos que deambulan por la ciudad como si tal cosa, como si estuvieran de vacaciones. ¿Nadie les va a decir el peligro que eso supone para todos? ¿Nadie les va a decir que estamos en guerra? Mientras, en los hospitales madrileños, médicos y enfermeros no dan abasto y se espera que las cosas empeoren: pico total de afectados para dentro de ocho semanas. El asunto ya no es prevenir pues los contagios aumentaran considerablemente, el asunto es dilatar en el tiempo el número de afectados para evitar así que colapsen hospitales y sistema sanitario.
               El daño económico será grave pero la situación exige medidas drásticas que como dicen “aplanen la curva de muertos y afectados”. Empresarios, sindicatos y trabajadores, una vez más, están llamados a desarrollar un papel esencial en todo esto. También la Conferencia Episcopal, entidades deportivas y culturales, medios de comunicación, transporte público y privado, redes de distribución de alimentos, bares y restaurantes, etc, etc,…..El país no está partido en dos: contagiados y no contagiados, es España entera la que está contagiada. La incertidumbre y las medias verdades generan “mal rollo”. Estamos ante una situación de emergencia nacional y si alguien lo pone en duda que mire “la normalidad” que respira Italia.
               Que el Gobierno haga su trabajo no nos exime a nosotros de hacer el nuestro. Ha llegado el momento de la responsabilidad individual ante este asunto. Aparte de hacer caso a la autoridad competente deberíamos reducir nuestra agenda y mantenernos en casa el mayor tiempo posible. El virus ya nos está afectando a todos. De nosotros depende que nos afecte más o menos.
               En resumen: me gustaría ver a mi Gobierno liderar una lucha contra un virus que nos está haciendo mucho daño y que puede hacernos más. No me vale esperar a ver que dice Europa ni las Comunidades Autónomas. Me gustaría ver a las Altas instituciones del Estado visitando hospitales – con todas las precauciones - para tener datos de primera mano y sobre todo para estar con la gente que se está comiendo este marrón. Los máximos responsables políticos deben dar ejemplo animando a pacientes, familiares y personal sanitario y también elevar la autoestima de una nación que se siente “tocada”. Los símbolos del país tienen que estar con las personas que están en primera línea y la sociedad civil respetando las normas con responsabilidad: ¡Es una guerra de todos, sin cuartel!.

             Terminaremos con buenas noticias que, por cierto, no son producto de la casualidad ni de tibias medidas: 

08:13h12/03/2020 
China y Corea del Sur registran datos halagüeños
Mientras en Europa y en Estados Unidos los datos que llegan sobre el nuevo coronavirus comienzan a ser alarmantes, en Asia son mucho más optimistas. China ha registrado mínimos en los casos y cifra en 11 las muertes y en 15 los contagios. Mientras, en Corea del Sur han registrado 114 casos nuevos de la enfermedad en el país, el número más bajo en dos semanas.
El Ministerio de Salud de China ha confirmado este jueves la muerte de 11 nuevas personas, lo que supone un total de 3.169 fallecimientos, a causa del nuevo coronavirus y el contagio de otras 15, sumando así 80.793.
Cabe destacar que, tal y como explicó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, los datos diarios no son significativos a la hora de analizar la situación, pero sí las tendencias, y en Asia tiempo ha que descienden las cifras drásticamente.



viernes, 21 de febrero de 2020

El Campo y Los Mayores

 En estos días presentes de movidas agrarias, en los cuales aumenta la soledad del campo y uno se siente como un campero más, mi mente se dirige – sin poder remediarlo – a una niñez de huerta, a unos establos cálidos y a unos descamisados trabajando en las eras.

               Corrían los calendarios de los años cincuenta cuando descubrí lo que eran tomates en su rama, berenjenas colgantes a modo de zarcillos morados y gigantes, habichuelillas verdes, pimientos de asadillo, patatas escondidas para el sol y la luna, las frutas de su tiempo con gusano furtivo. Conocí el agua dulce, sometida y sumisa en los pozos y acequias, azadas y legones, la leche y la lechera, la soledad de gente que cuidaba la huerta viviendo siempre en ella. Cochinas y lechones, las vacas y terneras, gallinas y polluelos, conejos y conejas y alguna pata suelta. El Sol daba las horas y en la casa y las cuadras, la luz amarillenta como lluvia ambarina pálida y macilenta. La tabla de garbanzos o de las habichuelas, las sandías de secano, espinacas y acelgas, membrillos amarillos y el chorro de agua fresca que llenaba la alberca. La oscuridad y la noche nos llenaban de paz. El silencio era el dueño de aquel espacio mágico que solo amenazaban el grillo y su grillar, queriendo convencernos que su especial cri – cri era una serenata. Un encanto infinito poderlos escuchar. Por la mañana, el burro tiraba de la noria con los ojos vendados dando cansinas vueltas.

               El campo quedó solo. La gente se marchó y los grillos siguieron su inercia musical. Ya nadie los oía salvo sus fieles hembras; para ellos, suficiente. Los pájaros dormían y así podían grillar tranquilos en sus nidos. El campo, sin humanos, había cambiado mucho. El silencio se podía masticar.

               El campo ha ofrecido y ofrece la ocasión de vivir, al devolver con creces la grandeza que encierra y la dignidad que abraza. El campo acoge siempre a toda aquella gente que respeta sus códigos e incluso a quien lo fuerza, no demasiado tiempo. Tiene sus propios límites, límites naturales.

               El campo y los ancianos se asemejan bastante. Recordando a Serrat, podemos apuntar que “a los viejos y al campo solo se les aparta después de habernos servido bien”. Los mayores nos legaron educación y calor, alimento y recursos… y son muchos los que siguen dando todo: ayudan a sus hijos, atienden a los nietos o albergan en su hogar al hijo o a la hija que el mundo trató mal. Como en una botica, hay de todo en la vida: simbiosis y parásitos, nubarrones y estrellas, soberbia y humildad, situaciones extremas y cantos de sirenas. Los mayores, lo suelen cubrir todo.

               El campo fue y es soporte y los viejos también; el campo dio y da frutos; los mayores aportan saberes y experiencia; el campo tiene años, casi infinitos; los longevos cuentan sus primaveras con dos o tres rosarios; el campo necesita su abono y sus labores y las personas viejas se abonan con cariño, presencia permanente y dosis de paciencia. Cuando un campo se deja, mueren nuestras raíces y nuestra gran despensa. Hace falta ese campo, esa naturaleza que siempre nos alienta y nos da de comer. Cuando mueren los viejos, ese vacío que queda y que te deja mudo, te llena la conciencia de imágenes pasadas que son tus referencias.

               El campo y la vejez se han convertido ahora en terrenos muy amplios donde la soledad pasea como señora. En las casas del campo las paredes enferman como los cuerpos viejos que hay en las residencias. Allí se caen columnas y se rompen las tejas; aquí se quedan ciegos, se fracturan caderas. Los sencillos jardines de las huertas y haciendas secan sus flores frescas mientras en el olvido las personas mayores pasan las horas muertas. En los caminos crece llorosa la maleza y en sus caras, los viejos reflejan su tristeza con lágrimas que asoman.

               Vejez y Campo juntos por mor del abandono de unos y de otros. ¿El Campo y los Mayores se están quedando solos? ¿Por qué tanta torpeza? . Campo y vejez esperan a que la muerte venga.







lunes, 3 de febrero de 2020

Antonio y Enzo: bisoñez y experiencia

               Miércoles, veintinueve de enero del dos mil veinte. Era ya anochecido cuando me tropecé con Mónica por la “Puerta Almodóvar”. Desde hace un par de años no nos veíamos. Me alegra
Antonio Prieto y Enzo en plena faena (2019)
comprobar que sigue conservando sus buenas vibraciones: cariñosa y simpática. No sé cómo lo hace pero transmite una dulzura próxima que te inunda y que te hace “dejarte querer”. Debe ser natural. Todo su yo te seduce tranquilamen- te. Te atrapa. Va con su hijo Enzo, bastante tímido, de trece años. Conversamos sobre las compartidas clases en las que intentábamos aprender inglés, …..recuerda que yo hablaba de mis trabajos sobre el pueblo….le digo que sigo con ellos pero el inglés lo dejé debido a esa manifestada incapacidad de hacerlo mío. Por la acera de al lado pasa un hombre con prisa y Mónica lo llama … Antonio…. Antonio... Volviendo su mirada hacia nosotros D. Antonio se para. Mónica lo presenta: Antonio Prieto “ El Cordobés de la guitarra”, hombre de fama, catedrático en mundología, cordobés y flamenco de pura cepa, un “pata negra”.
               Hablamos y me entero que Antonio le da clases al niño de Mónica, clases de guitarra ¡claro!… Mónica se propone tomar una cañita….yo le digo que no….pero en unos segundos me dejo llevar….. entramos en la Taberna Casa Bravo, antiguo despacho de vinos, donde “lo flamenco” y cierto tipismo cordobés lo destila el ambiente … Antonio se mueve a sus anchas … conoce al tabernero y a parte de la gente que se apoya en la barra… les dice que viene con un niño, “un monstruo de la música, un guitarrista nato”, un nuevo “Paco de Lucía”, pero en este caso de Córdoba y muy joven…
               Pasamos y tomamos asiento. El local se ensancha en un salón con abundante gente. La mayoría son guiris y Mónica contenta, llamando al camarero, pide que nos invite. Antonio no deja de hablar de sus años de guitarrista en Venezuela, de que – siendo muy joven - actuó para Frank Sinatra y realizó varias giras con orquestas sinfónicas, comenta con orgullo. Explica que conoció cinco presidentes venezolanos... y recuerda el comentario que le dedicó Hugo Chaves “como El Cordobés que hacía llorar a las guitarras”. También actuó con Raphael en una ocasión. Se queja un poco de que, después de haber cotizado un montón de años, el gobierno venezolano le niega su pensión ……y exalta con entusiasmo la cultura del esfuerzo y del sacrificio. “El que quiera ser artista, ya sabe…..”. Va enlazando recuerdos y habla de sus inicios en Barcelona dónde ganaba más dinero con trece o catorce años que toda su familia junta. Su padre estaba “con la mosca detrás de la oreja” pensando que el niño hacía algo raro por ahí, hasta que un día los dueños del tablao lo invitaron para ver lo que su joven hijo hacía: “Tocar la guitarra como los ángeles apasionados. Eso era todo.” Fue una noche feliz, bastante larga, recuerda Antonio. Sigue diciendo que ha trabajado con bailaoras y cantaoras, ellos y ellas….Él siempre su guitarra procurando sacar lo mejor de sí mismo. Con emoción comenta que Rocío Jurado era una señora y una dama de la canción arrebatada por todo lo andaluz…..Sus comentarios le salen a borbotones con un acento desenvuelto lleno de gracia andaluza, ocurrente e ingenioso. Tengo la sensación de que podría estar hablando semanas enteras sin aburrir al personal.
Antonio Prieto "El Curri".
"El Cordobés de la guitarra"

               De repente deja de hablar y llama al tabernero. El tabernero mira y Antonio como tomando con sus dos manos una invisible guitarra mueve todos sus dedos. El cantinero entiende que traiga la guitarra y en medio del barullo de la gente que hay, con suavidad precisa, D. Antonio la comienza a afinar. Él tiene una cejilla. Por si le hiciera falta siempre la lleva. Su experiencia le dice que guitarra suele haber, cejilla a veces no… Y comienza a tocar….
               La verdad es que lo hace muy bien… alguna gente mira, otros pocos nos graban y yo me empiezo a preguntar qué puñeta hago aquí. Me veo fuera de sitio pero la tranquilidad de Mónica me facilita seguir…ella está feliz…contenta …segura….reparte las tapitas entre nuestros platitos…..Antonio llama a Enzo y con su voz quebrada le dice convencido: ¡Niño, tócate argo! Es casi una orden cantada….El chaval, a pesar de las tapas ya comidas tiene la cara pálida… serán los nervios. Ante la insistencia de su madre y del maestro toca algunas escalas. Suena bien, algo bajito……Es muy joven pero suena bien. Sus notas son corceles que frena o acelera, caballos musicales desfilando a la par. La gente lo contempla con su cara  perpleja y en sus rostros puedo leer: ¿Pero cómo es posible que con tan poca edad, toque tan estupendamente? Con voz casi apagada bisbisean: no quieren que se rompa el duende del momento ni que el joven maestro pierda su conexión con él. En sus fibras sensibles guardan la admiración que sus caras reflejan. No saben que detrás se acumulan seis años de buen Conservatorio, cientos de horas de trabajo y varios meses con D. Antonio. El Niño sigue con lo suyo impregnando el ambiente de castizas notas aflamencadas con sabor a Cuevas de Sacromonte. “A este niño hay que darlo a conoser …poquito a poco ….pero que la gente lo conozca”….le dice D. Antonio al tabernero: “Vendrá alguna tarde….cuando pueda….”. El tabernero, “Encantao….que venga cuando quiera”…..Enzo se anima un poco, se relaja, va calentando ….”Toca un poquito más fuerte, que la gente te oiga”….A Mónica se le quieren salir los ojos de la cara y lanza besos imperceptibles a su hijo, lo arropa con la mirada….el chiquillo se percata del apoyo de la madre y se va soltando….se atreve a hacer cosillas más difíciles aunque se atasca un poco….”Eso es normá” dice el maestro. La mesita de al lado pregunta: ¿Qué edad tiene? Trece, tiene trece, dice la madre.
               Mis sensaciones son de privilegiado. El destino me está regalando un rato estupendo e imprevisto. Parezco flotar en un ambiente al que no pertenezco. La presencia de Mónica, su delicado tacto social – pero seguro - y la veneración que muestra por su hijo me hacen sentirme bien. “Este niño promete”.”¡Y está empezando!”…..”! Si sólo lleva cormigo seis meses la criaturita ¡”…”Demasiao”….Son las 21’12, horario capicúa. Le pongo un Whatsapp a Elvira diciéndole que esté tranquila….que luego se lo explico, que tardaré un ratillo. Ante mí un escenario impensable apenas media hora antes….un encuentro gustoso, inesperado. Asisto a un espectáculo natural y sencillo, familiar y entrañable. Estoy alucinando.
              “Por Dios, que yo no me esperaba esto” ¡Tenemos un artista, un artista muy joven! ¡Una bendición!
Enzo (2020)
La gente escucha atónita. Una señora, sorprendida y pasmada nos confiesa sincera: ¡Por Dios, qué barbaridad de chiquillo, qué encanto!
               Nos tenemos que ir. Mónica nos invita. Está feliz. Saliendo por la puerta, Antonio, por su notoriedad se para a saludar. ¿Qué hacemos por aquí? preguntan unos sénecas con la copa en la mano. “Trabajando un poquito, bueno disfrutando esta joya….joya que poco a poco habrá que abrillantar”. Pues eso habría que verlo… Antonio, sin dudar, le solicita al niño que busque la guitarra. Otra vez esa funda y otra vez rasguear.
               Enzo, envuelto en su timidez, es un niño seguro y comienza de nuevo y con las vibraciones que le manda su madre, su maestro y la guitarra – ya bastante más suya – hace temblar los tímpanos de estos clientes asiduos que han hecho de la tasca su visita diaria. Un poco displicentes – porque un séneca no puede exhibir nunca demasiado entusiasmo – asienten con la cabeza apretando los labios. Uno de ellos se lanza y afirma sorprendiendo: “Pues sí que lo hace bien este muchacho”. Enzo no dice nada, pero entró siendo un niño y ha ascendido a muchacho. Algo es algo, se dice para dentro.
               Antonio con sus tablas echa el invisible telón en forma de palabras: “Ustedes nos disculpen pero es que el guitarrista tiene que madrugar. Nos tenemos que ir. Niñooo…¡ Ve recogiendo!”.
               Los tres desaparecen con el deber cumplido. El maestro contento, la madre satisfecha y el niño, algo cansado, quiere llegar a casa. Sus largos dedos jóvenes continúan punteando un mástil que no existe dentro de sus bolsillos y con su mente clara sigue una partitura guardada en un cajón de la mesa de estudio. Ha sido una experiencia que nunca va a olvidar. Improvisar guitarra en un espacio público, con solo trece años, es un hecho importante. La simiente sembrada ya tiene brotes verdes.
              Córdoba, veintinueve de enero del año veinte veinte, para Mónica y Enzo.





[1] Género: Masculino. Origen del nombre Enzo: Germano.
                    Enzo es de origen germano, aunque es una adaptación medieval al italiano de Heinz. Su significado es 'príncipe de sus tierras', 'El amo de la casa' 'El señor de su morada'. Era un nombre particularmente utilizado en Italia que se hizo más popular cuando se eligió como Rey de Cerdeña a Enzio, hijo de Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
                    Los varones llamados Enzo son particularmente inteligentes, astutos y vivarachos. Desbordan energía y saben adaptarse a los cambios, pero son sensibles y se toman las cosas demasiado a pecho. En cuanto al amor, los Enzo son sentimentales y apasionados. Cuando conocen a alguien y sienten que es una persona especial, ponen toda la carne en el asador por su amor. Siempre dan lo mejor de sí mismos, por lo que quien esté con un Enzo disfrutará de un romance dorado.
                    Aunque sí lo es en América Latina y en Italia, en España el nombre de Enzo no era muy habitual, aunque en la segunda década del siglo XXI se ha popularizado entre las celebrities. Así, el futbolista Guti y Romina Belluscio llamaron de esta forma a su hijo, nacido en 2013. Ese mismo año, Borja Thyssen y Blanca Cuesta llamaron a su tercer vástago Enzo. En 2016, el jugador del Fútbol Club Barcelona Sergio Busquets se convirtió en padre por primera vez junto a su pareja, Elena Galera; el bebé fue llamado Enzo.

domingo, 26 de enero de 2020

Oscurantismos

     
Foco (Imagen captada de Montilla Digital)
          Recuerdo cuando hacía mi propia renta con calculadora, lápiz y goma. Tenía las idea claras y era dueño y responsable de lo que ponía. Ahora soy responsable pero me lo tiene que hacer un asesor y con un programa que no consigo entender y una complicación extraordinaria de conceptos y matices financieros. ¡ vamos que como no sé lo que hago, no la hago!

         Hace algún tiempo, cuando se fundia la luz del coche, con algo de paciencia conseguía colocar una lámpara nueva. Ahora esto se ha complicado tanto que han tenido que cambiar la normativa de trafico y ya no te multan cuando llevas una lámpara fundida. Tienes que ir a un taller o buscar a un amigo que sepa, aparte de la multitud de tipos de lámparas diferentes que existen en el mercado.

          Si alguien se hace un seguro de lo que sea......la letra pequeña y la grande, unidas a innumerables referencias legales te imposibilitan entender el contenido del papel que resignadamente firmarás si quieres asegurar el piso o el coche.

          ¿Alguien ha conseguido entender el recibo de la luz?. Hay que ser un lince para descifrar lo que dice....Además de que cambian la legislación cada dos por tres. Lo último que han dicho es que vamos a pagar en función de la hora en la que hagamos el consumo. Por cierto que en casa hemos cambiado todas las lámparas incandescentes por las de bajo consumo y el recibo ha subido......¡ un gasto más y una tomadura de pelo más!.

         Creo que nadie debería de morirse sin tener la experiencia de pedir un préstamo en el banco o gestionar una hipoteca. El lenguaje es sanscrito, jeroglífico y codificado. Lo único que acabas entendiendo es que cada final de mes......300 euritos....de lo demás no se preocupe.....ya nos preocupamos nosotros por usted. Ese puede ser el principio de que la entidad se quede con la casa de tus padres y media nómina de tu hermana. Las consecuencias, mas o menos implícitas, de lo firmado son infinitas y siempre benefician al poderoso.

           Dicen que los españoles no leemos los manuales de instrucciones de los aparatos. Creo que es cierto. Pero también es cierto que uno lo intenta y tras repetir la operación veinte veces acaba aburrido porque aquello no va. Los manuales de funcionamiento de multitud de aparatos están escritos por gente que sabe de que va y dan por sabido un montón de cositas que uno - que no es del gremio - no las sabe. Allí me tienes echando mano del cuñado de turno o del vecino espabilado para conectar el ordenador a la tele u ordenar los canales de manera nemotécnica. La última moda es echar mano de las didácticas explicaciones que podemos encontrar en Youtube....Los tutoriales se consultan para casi todo y la verdad es que te sacan de múltiples apuros. Da lo mismo el tiempo de cocción de una codorniz que conectarte a Netflix que descargarte una aplicación para configurar mejor tu impresora.  Las consultas on - line han universalizado el "hágalo uste mismo".

         Si te coges un B.O.E. o un B.O.J.A. eso ya es para morirse.....los boletines que recogen la legalidad en España sólo pueden ser interpretados por super - mega - especialistas.....a veces ni los tribunales de justicia se ponen de acuerdo en una única interpretación. Es tal la maraña de leyes estatales, autonómicas, provinciales y locales  - todas con un lenguaje y vocabulario jeroglificado - que resulta imposible entender nada sin la ayuda de personal especializado.

        El oscurantismo ha llegado también a los medios de comunicación, todos afectados de la fake news y de sus propias versiones de la realidad, normalmente bastante parciales. Pero es que además una noticia, por muy importante que sea no resiste 24 horas: el bombardeo de agencias, gobiernos, canales de televisión, asesores políticos, periódicos, tertulias etc....sobre la ciudadanía es total: Todos y todas quieren imponer su visión machacando, insistiendo hasta la saciedad, comiendo el coco de mala manera.....la conclusión es que ante tal avalancha de noticias y tan contradictorias no te acabas enterando de lo que realmente pasa. Así se da la paradoja de que en la era de la información es cuando peor informados estamos, salvo que estés super - pendiente de todo y dediques un tiempo importante a contrastar informaciones. Todo esto recordando una regla de oro de los creadores de opinión: "Lo más importante es lo que no se publica".

          Lo cierto es que cuando los poderosos del mundo no les interesa algo lo esconden, lo disfrazan o te dan su interpretación: así ha ocurrido en todos los estados del mundo (secretos de estado, policias secretas), religiones (creencias, dogmas y misterios), bancos ( secreto bancario), medios de comunicación ( no declarar sobre sus fuentes) o la desconocida fórmula de la Coca - Cola. Tambien las familias esconden sus secretos, los científicos e inventores idem de idem y hasta la Naturaleza los guarda - por supuesto el Universo - en sus más recónditos rincones. Sí. La oscuridad siempre formó parte de la vida. Lo de la ininteligibilidad del libro de instrucciones es casi pura anécdota. Posiblemente este mundo no este demasiado preparado para digerir la verdad. Hasta la Luna y las personas tenemos nuestro lado oscuro.




sábado, 4 de enero de 2020

Vida virtual

               Todo se ha desnaturalizado. El vino no tiene alcohol, el café lo hacen sin cafeína y los caramelos ya no tienen azúcar. Los tomates se producen todo el año artificialmente, las manzanas no tienen gusano y a la Constitución la apodan ordenamiento jurídico democrático. ¡ Chúpate esa mandarina!.
Imagen FUNIBLOGS

               La política también se desnaturaliza en España y al ataque sedicioso al estado de derecho, democrático y constitucional dado en Cataluña  se le llama conflicto político. La nula disponibilidad de “Pedro en funciones” con los medios es un silencio estratégico o una comunicación interrupta transitoria. Mientras tanto el Gobierno ayuda, por no decir presiona, al Tribunal Supremo para que acate la decisión del Tribunal Europeo sobre la inmunidad de Oriol Junqueras.

               Dentro de esa aparente realidad el cine y la tele te trasladan a la selva africana, a la España medieval, a la América profunda o a la última galaxia, recién descubierta. ¡Es lo que tiene el progreso tecnológico! Te hace ignorar al vecino pero puedes tener sexo on line en la cocina de tu casa mediante una videollamada narcotizado con media botella de tinto. Además, por la mañana, te despertarás diciendo que fue una noche fabulosa: ¡Qué bien he dormido con mi medio Orfidal! La intoxicación de realidades virtuales no tiene límites. Es una dependencia total y real. ¡Mientras más tomas, más necesitas!

               La tele no te hace pensar en nada: ¡Perfecto! Conseguido el soma ¡inalámbrico! Pero como no puedo parar y esta noche estoy de suerte, me voy a un casino a ver si mis virtuales ensoñaciones económicas aterrizan en lo real. Llevo 100 euros y una tarjeta de crédito que no pienso utilizar. Unas monedas en máquinas. Normal, las pierdo todas. Menos mal que en la puerta me vendieron unos porros y unas pastillitas chicas que ponen barbaridad. Las fichas de la ruleta me emocionan un montón. Una buena jugada – con total suerte - no vale por cinco malas. Acabo perdiendo los 100 euros y el crédito que me da la tarjeta de mi amigo financiador interesado: el banco. No nos damos cuenta de que los bancos nos aman tanto que nos permiten ser felices en cómodos plazos de euros. ¿Cómo no agradecérselo? Para compensar mi bajón por la pérdida del dinero saco otra pastilla amarilla. Potente alucinador. Me tomo un wisky y un frenadol, para el resfriado me dijeron. Me recupero.

               En plena fantasía me meto en Twiter, Whatsapp e interneteo. Estoy en Vietnan y en el Congo a la vez. El Louvre se mezcla con incendios en California y visito San Petersburgo a pesar de que nunca estuve allí. Hago surf en Tenerife mientras mi tabla navega por la curvada cúpula de San Pedro en el Vaticano. Una delicia que me despierta delante de unos polis que me piden el DNI. Se lo doy, me dejan ir y les oigo decir que tenga cuidado. Me recoge un taxi – autobús que me deja en la puerta de casa. A la mañana siguiente me levanto con un fuerte dolor de cabeza y unas bragas rojas y amarillas que tapan mis vergüenzas. No consigo recordar dónde me puse esa original prenda. Tampoco si alguien me la puso. Me preparo café con un Valium y dos paracetamoles. Necesito estar bien para ir a trabajar.

               En el trabajo la realidad me aplasta, necesito evadirme. Voy por un cafécafé bien cargadito. De paso me fumo un cigarro y rapidito, en el bar de la esquina, una copita de anís para aliviar esta resaca que tanto me mortifica. Hay que compensar la dura realidad laboral de alguna manera. Al salir practicaré algo de deporte escuchando música. Es genial disfrutar de las dos cosas a la vez. La aplicación del móvil, conectado con mi reloj digital que llevo en la muñeca me va marcando los pasos, los kilómetros, las calorías que quemo, la tensión arterial y los latidos por minuto que da mi corazón. Pura tecnología punta que me da tranquilidad. Pienso en cómo podrían vivir los antiguos sin todo esto. Para mí ya es imprescindible. La música y el deporte me relajan. Mejor no pensar. Es mejor no plantearse ni de dónde venimos ni a dónde vamos. Es mejor vivir la vida de otros que la propia, mejor soñar dormidos y despiertos. Sí. Es mejor esnifar el futuro que vivirlo.
ComputerHoy.com

               Termino mi ejercicio y me conecto a la nube para repasar fotos de los viajes que he hecho. Busco por internet un restaurante próximo y leo los comentarios. Todos son excelentes ¡Ni que los hubieran puesto los hermanos, primos, sobrinos y parientes del dueño! Pienso que a lo mejor. Pero decido que son gente variada, clientes satisfechos y agradecidos que quieren que yo disfrute tanto como ellos lo hicieron comiendo allí. El restaurante es un chino que me traslada al Pekín de 1900 sin moverme del barrio dónde vivo. Todo un lujo. El personal que lo atiende son dos familias de Alcorcón.

               Durante la comida comparto la mesa con tres personas más. Todos comemos mirando al móvil. Lo pasamos muy bien. Yo me conecto a Facebook y chateo con un grupo de amigos que no conozco. Es muy divertido saber que una reside en Moscú y es periodista. Otro está en Mozambique con una buena beca que le permitirá doctorarse en costumbres del pais. El tercero, un islandés, es camarero en Taiwan. Un tipo interesante. Levanto la cabeza y me doy cuenta que me he quedado solo. Pienso que al menos he comido acompañado.

               No me puedo quejar. Tengo todo lo que deseo.

               Sí. Lo confieso. Mi normalidad es huir de los problemas y complicaciones, reunirme con los jóvenes y desertar de los viejos, ser vivo ejemplo del forever young, ampliar a medio mundo mi burbuja de confortabilidad y cortocircuitar a todas las personas y situaciones que puedan inquietarme. He hecho verosímil mi vida virtual y me siento feliz. Definitivamente, la vida real es invivible…..Por eso he procurado buscarme una vida virtual que sea mejor.